Bernstein mantiene su apuesta por SpaceX, pero duda de su negocio móvil

Bernstein mantiene una visión favorable sobre SpaceX y un precio objetivo de 248 dólares por acción, aunque introduce importantes reservas sobre uno de los negocios con los que la compañía pretende ampliar Starlink: convertirse en una alternativa directa a las grandes operadoras móviles. Para la firma de análisis, las limitaciones físicas de las comunicaciones entre un teléfono convencional y un satélite dificultan que esta tecnología pueda sustituir a corto plazo a las redes terrestres.

Las claves de SpaceX y su negocio móvil en 20 segundos

  • Bernstein mantiene su recomendación positiva sobre SpaceX y un precio objetivo de 248 dólares.
  • El mayor potencial de valoración estaría en Starship, los lanzamientos y la infraestructura de IA, no en telefonía móvil.
  • SpaceX prepara una nueva generación de satélites para ampliar su conectividad directa con móviles.
  • Bernstein considera más viable colaborar con operadoras mediante acuerdos tipo MVNO que competir frontalmente con ellas.

La lectura tiene importancia para los inversores porque separa dos partes muy distintas de la tesis de crecimiento de SpaceX. Bernstein continúa viendo una oportunidad considerable alrededor de Starship, el negocio de lanzamientos y los posibles centros de datos orbitales para inteligencia artificial, mientras concede mucho menos peso al escenario en el que Starlink termina compitiendo directamente con AT&T, Verizon o T-Mobile.

Douglas Harned, analista de Bernstein, mantiene su recomendación positiva sobre la compañía. La firma elevó recientemente su precio objetivo desde 239 hasta 248 dólares, una valoración que continúa apoyándose principalmente en el potencial de SpaceX para reducir radicalmente el coste de acceso al espacio y convertir esa capacidad de lanzamiento en nuevos negocios.

La conectividad móvil directa al dispositivo, conocida como Direct-to-Device (D2D), aparece como una oportunidad adicional, pero también como un negocio considerablemente más complicado.

El problema de SpaceX para competir con AT&T, Verizon y T-Mobile

SpaceX lleva años desarrollando la posibilidad de conectar teléfonos móviles convencionales directamente con sus satélites Starlink.

La idea resulta atractiva comercialmente. En lugar de necesitar una antena específica, un usuario podría utilizar su propio smartphone cuando se encuentre fuera de la cobertura de las redes terrestres.

La compañía ya ha demostrado que este modelo puede utilizarse como extensión de cobertura. Starlink Direct to Cell recibió autorización de la Comisión Federal de Comunicaciones de Estados Unidos (FCC) para prestar servicios comerciales y SpaceX ha trabajado con diferentes operadores internacionales para extender esta tecnología.

Además, la propia documentación corporativa de SpaceX contempla una expansión importante de esta infraestructura. La compañía desarrolla Starlink Mobile Gen2 y prevé desplegar sus satélites móviles V2 de próxima generación durante 2027.

El problema aparece cuando se intenta pasar de ofrecer cobertura complementaria a convertirse en una red capaz de competir directamente con las grandes operadoras.

Bernstein identifica varias limitaciones físicas.

Una de las principales es la distancia. Una antena terrestre puede encontrarse a cientos de metros o unos pocos kilómetros del usuario. Un satélite de órbita terrestre baja (LEO), incluso operando a unos cientos de kilómetros de altitud, se encuentra mucho más lejos.

Esto complica especialmente el enlace ascendente, es decir, conseguir que la señal emitida por un pequeño smartphone llegue hasta el satélite.

Aumentar la potencia de transmisión puede ayudar, pero introduce otro problema: el consumo de batería. Un teléfono que tenga que transmitir repetidamente con una potencia elevada para mantener la conexión con un satélite puede consumir considerablemente más energía que cuando trabaja con una estación base cercana.

La ganancia de la antena constituye otra limitación. Los smartphones están diseñados alrededor de restricciones muy exigentes de tamaño, consumo y orientación, mientras que las antenas utilizadas tradicionalmente en comunicaciones por satélite pueden diseñarse específicamente para esa función.

Por eso Bernstein considera difícil que una conexión D2D proporcione a corto plazo la misma experiencia que una buena red 5G terrestre, especialmente en interiores y entornos urbanos.

La amenaza para las operadoras podría ser menor de lo que parece

Desde una perspectiva financiera, esta limitación cambia la forma de valorar el posible impacto de SpaceX sobre las telecomunicaciones estadounidenses.

AT&T, Verizon y T-Mobile llevan décadas construyendo redes terrestres. Replicar una infraestructura nacional comparable exigiría enormes inversiones en espectro, emplazamientos, fibra, antenas, equipamiento y mantenimiento.

SpaceX tiene una ventaja que ninguna de ellas posee: una infraestructura espacial propia y capacidad interna para lanzar satélites.

Pero esa ventaja no elimina las limitaciones del último tramo de la conexión entre el satélite y el teléfono.

Bernstein considera por ello más probable un escenario en el que Starlink complemente las redes móviles existentes.

En este modelo, los satélites proporcionarían conectividad allí donde las estaciones terrestres dejan de ofrecer cobertura: zonas rurales, carreteras, regiones poco pobladas, áreas marítimas o situaciones en las que una infraestructura terrestre haya dejado de funcionar.

Para las operadoras, el satélite podría convertirse así en otra capa de su propia red.

SpaceX ya ha seguido parcialmente esta estrategia mediante sus acuerdos con operadores móviles. Bernstein cree que profundizar en este camino puede resultar económicamente más razonable que construir desde cero una cuarta gran red terrestre estadounidense.

Una posibilidad sería utilizar una estructura similar a la de un operador móvil virtual (MVNO), combinando infraestructura terrestre de terceros con capacidad satelital y espectro propio.

El inconveniente para SpaceX es económico: ofrecer únicamente cobertura en lugares donde actualmente no existe señal puede tener un enorme valor para determinados clientes, pero probablemente no sea suficiente para justificar por sí solo las inversiones necesarias para competir en todo el mercado móvil.

La valoración de SpaceX sigue dependiendo mucho más de Starship y la IA

Las dudas de Bernstein sobre telefonía móvil no modifican por ahora su tesis general sobre SpaceX.

La firma continúa situando el precio objetivo en 248 dólares por acción.

El motivo es que su escenario favorable depende mucho más de otra combinación: Starship, capacidad de lanzamiento e infraestructura informática para inteligencia artificial.

Harned ha señalado que conseguir que Starship sea completa y rápidamente reutilizable resulta determinante para ese escenario. Cuanto más barato y frecuente resulte colocar grandes cargas en órbita, más negocios podrá construir SpaceX alrededor de esa capacidad.

Bernstein ha planteado incluso un escenario en el que SpaceX podría alcanzar alrededor de 600.000 millones de dólares de ingresos en 2031, aunque se trata de una proyección del analista que depende de hipótesis extremadamente exigentes, entre ellas miles de lanzamientos anuales de Starship.

Los centros de datos orbitales constituyen una de las piezas más especulativas de esa valoración.

La idea consiste en trasladar parte de la infraestructura informática utilizada para inteligencia artificial al espacio, pero para que sus números funcionen sería necesario disponer de una capacidad de lanzamiento muy superior a la actual y resolver problemas relacionados con energía, refrigeración, comunicaciones, mantenimiento y renovación del hardware.

Bernstein considera precisamente que la reutilización de Starship será uno de los factores que determinarán si esta posibilidad puede convertirse en un negocio económicamente viable.

La elevada inversión necesaria también empieza a recibir atención en el mercado. SpaceX ha incrementado fuertemente su gasto de capital mientras desarrolla simultáneamente Starship, Starlink y su infraestructura relacionada con inteligencia artificial.

Para los accionistas, esa combinación deja una tesis de inversión con dos caras. SpaceX dispone de negocios operativos y una posición excepcional en lanzamientos y conectividad por satélite, pero una parte relevante de las valoraciones más elevadas depende de proyectos todavía en desarrollo y de fuertes inversiones futuras.

El negocio móvil encaja precisamente en esa distinción. La conectividad directa entre satélites y smartphones ya tiene aplicaciones reales, pero convertir Starlink en un sustituto completo de las grandes redes móviles es una cuestión diferente.

Bernstein no descarta que la tecnología avance. Su análisis apunta más bien a que, con las limitaciones actuales, la oportunidad financiera más razonable puede estar en colaborar con las operadoras y extender su cobertura, mientras el grueso de la valoración de SpaceX continúa dependiendo de negocios como Starship y de sus ambiciones alrededor de la infraestructura para inteligencia artificial.

Preguntas frecuentes

¿Qué precio objetivo da Bernstein a las acciones de SpaceX?

Bernstein mantiene un precio objetivo de 248 dólares por acción y una recomendación favorable sobre SpaceX.

¿Puede Starlink sustituir a las redes móviles 5G?

Bernstein considera difícil que la conectividad directa por satélite pueda igualar a corto plazo una red terrestre como servicio móvil principal, especialmente por las limitaciones de señal, batería y cobertura interior.

¿Qué es Starlink Direct to Cell?

Es la tecnología de SpaceX diseñada para permitir que teléfonos móviles compatibles se comuniquen directamente con satélites Starlink, extendiendo la cobertura más allá de las redes terrestres.

¿De qué depende principalmente la valoración alcista de SpaceX?

En la tesis de Bernstein pesa especialmente Starship y su reutilización, junto con la posibilidad de utilizar una capacidad de lanzamiento mucho mayor para desarrollar nuevos negocios, entre ellos infraestructura informática relacionada con IA y potenciales centros de datos orbitales.

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