Para la existencia real de una unión monetaria es imprescindible una unión bancaria; el euro y la economía continental difícilmente pueden funcionar sin un mecanismo que rompa esa perversa interacción entre la fragilidad de los bancos y la de los Estados. Ese bucle tóxico ha sido devastador a lo largo de la crisis. No obstante, difícilmente puede haber una auténtica unión bancaria sin una unión fiscal y política. Draghi en su discurso en Jackson Hole ya dijo que la rigidez fiscal que ha regido Europa, desde un punto de vista cíclico, no ha sido beneficioso.tercera recesión

Ante la vista de esta tercera recesión en el viejo continente, el Banco Central Europeo (BCE) pretende evitarla con una nueva medida como es asumir los poderes de supervisión financiera tras los recientes exámenes al sector, pudiendo poner la lupa en cualquiera de las 6.000 entidades de la eurozona a la más mínima sospecha.

Además el BCE anunció en septiembre comprar titulaciones, pero no se descarta que también compre bonos soberanos a finales de este año o principios de 2015, si quiere cumplir con el objetivo que su presidente, Draghi expuso por esas fechas. Tal objetivo era conseguir este año 2014, al menos los mismos niveles de activos que en 2012, es decir, alrededor de 3 billones de euros.

Aparte de la importancia dada al estímulo monetario, la nueva Comisión Europea también ha prometido un paquete de inversión de 300.000 millones de euros para relanzar el crecimiento.

Por tanto, varias son las medidas las que se están realizando para evitar que la economía europea se deslice hacia la deflación, o incluso que la inflación, se mantenga en niveles bajos, porque es algo malo igualmente. Un pilar básico de la economía es el mercado laboral, y con la crisis el paro en Europa ha aumentado, incluso pudiendo llegar a pasar a ser paro estructural, y eso es otra de las cosas que hay que cambiar.

En definitiva, la tercera recesión está latente por los indicadores macroeconómicos, pero todavía se puede evitar adoptando las medidas correctas.