Aunque rara vez analizamos casos particulares, en más de una ocasión habíamos informado sobre el aumento de las situaciones en las que personas aseguradas intentaban engañar a las compañías que les proveen el servicio para obtener algún dinero extra, y como estos casos aumentaban considerablemente en épocas de crisis, como las actuales.

Sin embargo, pocas veces se ve algo parecido a la reciente noticia de un hombre valenciano perteneciente a una familia cuyos todos sus integrantes se encontraban en el paro, habiendo suscrito más de ocho pólizas de seguro, y que se había dejado convencer por sus propios familiares de amputarse un brazo, para entonces obtener una ganancia combinada de aproximadamente 600.000 euros, una cifra nada despreciable.

Lo concreto es que el hombre bajó al bar a tomarse un carajillo, se aplicó una anestesia local y se cortó el brazo a la altura del codo, pero para su desgracia, olvidó retirar el anillo de boda antes de amputarse la extremidad. Intentó recuperarlo a posteriori, lastimando el dedo, siendo uno de los casos de fraude más famosos de los últimos meses, siendo descubierto posteriormente por el detective Josep María Vilamajò, uno de los más importantes en España.

Pero más allá de la gran mayoría de casos conocidos en este sentido a lo largo del tiempo, y del aumento en la cantidad de fraudes de los últimos años hasta en un 30%, no se puede dejar de destacar esta noticia, la cual si bien pierde cierto peso específico al no poder conocerse la entidad de la persona señalada, contiene un correlato en verdad abrumador.

Sin embargo, y mediante el accionar del mencionado Vilamajò y su grupo de investigación, esta persona que pretendía cobrar unos 600.000 euros luego de amputarse el brazo, sólo se ha quedado con las ganas de hacerlo, ya que no le fue reportado ni un céntimo una vez conocido el fraude, y le será de hecho bastante difícil volver a contratar un seguro en su vida.