Estos días tenemos el dudoso placer se asistir al circo mediático montado por el empresario José María Ruíz Mateos con motivo de su detención y procesamiento por uno de sus innumerables problemas con la justicia española (en esta ocasión, el empresario está acusado de estafa por la venta de un hotel).

Ruíz Mateos en tristemente famosos por escándalos económicos y, con todo este follón, uno se pregunta que fue de los accionistas de Nueva Rumasa, su conglomerado de empresas más reciente, adquirido después de la expropiación por parte del Estado de Rumasa, su empresa matriz.

En sus publicidades se aseguraba a los inversores que recibirían una rentabilidad muy alto por sus acciones desde el primer momento, algo que hizo que muchos confiasen en las promesas ofertadas e invirtieran sus ahorros. Promesas que, con el tiempo, se ha visto totalmente destruidas.

Hoy, año y medio después del inicio del proceso concursal en varias de las firmas abrigadas bajo el paraguas de Nueva Rumasa, pocos son los inversores que han recuperado su dinero invertido (ni siquiera se ha aclarado si podrán, algún día, recuperar las cantidades depositadas) y muchos los que han dejado de percibir las suculentas contrapartidas ofrecidad (cuyas rentabilidades llegaron a alcanzar el 10% anual).

Los bufetes de abogados de los usuarios víctimas de esta operación siguen trabajando a destajo para poder hacer que sus clientes recuperen lo invertido aunque, día tras día, sus esperanzas se reducen cada vez más. En estos momentos, tal y como cuenta Carlos Pavón, director del departamento concursal de IURE Abogados, su próximo paso será abordar el tema judicial por la vía creen que el siguiente paso que deben dar es abordar la denuncia por la vía penal: «consideramos que puede ser la única opción para que se sientan presionados y digan dónde está el dinero. No sólo están involucrada la familia Ruiz-Mateos, sino tanbién los bancos que han colaborado con ellos».

 

 

Fuente: Finanzas.com