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Ayudas por hijos, necesario pero no suficiente.




bebes.jpgMe parece una excelente medida la anunciada por el Presidente del Gobierno ayer en el Debate sobre el Estado de la Nación consistente en otorgar una ayuda de 2.500 euros a cada hijo nacido legalmente en España. Claro que podemos hacerle muchas matizaciones desde que no era el momento adecuado al tratarse de un debate de política general sobre lo acaecido y no un foro para presentar propuestas electorales hasta interrogarnos por la idoneidad de la fecha, ¿por qué ese día y no a partir del 1 de enero, por ejemplo?. Pero, en general, cualquier ayuda a las familias, sean éstas del tamaño que sean, debe ser bienvenida y además para eso pagamos impuestos.

Ahora vamos con el corolario que se desprende de poner en el centro del debate la natalidad. En primer lugar cabe señalar que nuestro país necesita una verdadera política que favorezca tener hijos, no tanto por problemas de envejecimiento de la población o futuros pagos de pensiones (falso debate que ya trataremos) sino porque el Estado tiene la obligación de facilitar a quienes deseen tener descendencia el que lo consigan removiendo las dificultades económicas, sociales o laborales que distorsionan tomar una decisión de este tipo. Ni más ni menos.

¿Será suficiente esta medida para relanzar la natalidad?. Seguramente no tal y como lo manifiesta la experiencia de Alemania, por poner de ejemplo a un país potente en cuanto a protección social. En este país se pagan unos 2.400 anuales hasta que el hijo cumple 18 años (25 si está estudiando) junto a otras ayudas de los Lander y Ayuntamientos y, sin embargo, la media es de 1,37 niños/mujer aproximadamente. El problema alemán tiene su génesis en la dispersión y solapamiento de medidas, cosa fácilmente trasplantable al estado de las Autonomías españolas, junto a la falta de apoyo en cuanto a guarderías y cuidado para conciliar la vida laboral y familiar.

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Se deduce que las propuestas basadas sólo en criterios economicistas no valen sino que también deben acompañarse de complementos que hagan más sencilla la ardua tarea de criar a tus vástagos.

Tiempo habrá además de analizar cómo se implementa la medida, si es con cheque directo o mediante deducción en la Declaración de Renta, y también de sopesar que este dinero debería ser modulado en función de los ingresos de los progenitores. De momento alegrémonos porque hemos dado un paso en el Estado del Bienestar que también nos merecemos.

Enlace: eleconomista.


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