En las últimas horas, la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, ha anunciado que ya está casi todo listo para la próxima sanción de una ley que le permitirá crear la primera empresa estatal de seguros del país, la cual será denominada “Segurobras”, y que tendrá como principal objetivo competir directamente con la enorme cantidad de multinacionales asentadas en este mercado actualmente.

De hecho, luego de que el Congreso convirtiera en ley esta iniciativa, ahora sólo resta que la misma Dilma Rousseff apruebe el comienzo de las funciones de esta firma, el que se espera para la semana que viene, y más allá de que la mayoría de compañías privadas del sector han anunciado su rechazo a la posibilidad de esta medida, como por otra parte era de esperarse.

Incluso, los medios locales señalan que la creación de esta empresa estatal se suma al surgimiento, hace dos semanas, de la Empresa de Planificación y Logística de Brasil, la cual será la encargada de centralizar las obras de ferrovías, carreteras e hidrovías a lo largo y ancho de todo el territorio nacional, las mismas que suelen ser concesionadas al sector privado actualmente.

En este sentido, la nueva Agencia Brasileña Gestora de Fondos y Garantías, operará para hacer aún más viables las pólizas y garantías de obras de infraestructura que ejecuta el gobierno, teniendo entre sus potestades, el poder actuar en el mercado minorista, a través de los seguros de casas y automóviles, además de obtener permisos para la participación en empresas de seguros.

Hay que señalar, al respecto, que según los datos del gobierno de Brasil, en 2011 las compañías de seguros facturaron unos 52 millones de dólares, un 16,6% más que en 2010, por lo que se trata de un mercado claramente en crecimiento, del cual podría nutrirse ahora el estado, tal y como lo pretenden los altos estamentos estatales.