El gobierno chino ha anunciado por estas horas la reforma de su sistema legal de detenciones, luego de más de siete años durante los que ha recibido fuertes críticas internacionales, especialmente en determinados aspectos como por ejemplo las nuevas garantías, que acercan las leyes locales a las occidentales; mientras que por otro, abre la puerta a las detenciones secretas durante seis meses, más al estilo oriental.

Hay que destacar en tal sentido que la ley de procedimiento criminal, aprobada en 1979 y enmendada en 1996, contemplaba tres vías para encerrar a los sospechosos: arresto formal, detención formal y reclusión vigilada, siendo esta última la que generaba la mayoría de las polémicas, debido a su carácter poco apegado a los derechos, que incluía reclusión lugares secretos del Ministerio de Seguridad Pública como hoteles, incomunicados y en manos de agentes de policía de dudosa reputación.

Incluso, en el pasado 2011, la víctima más famosa de este método de detención no fue otro que Ai Weiwei, encerrado durante tres meses por un presunto delito de fraude fiscal, lo que demuestra la utilización del sistema en casos como contra los peticionarios, o contra los disidentes, sin demasiada diferencias establecidas entre ambos.

Pero a partir de esta reforma, además, se obliga a la policía a informar del arresto en 24 horas a la familia del detenido, excepto claro en casos en los que se trata de sospechosos de terrorismo o de poner en peligro la seguridad nacional, e incluso, se deberá luego presentar la grabación de los interrogatorios para de esa forma evitar que se produzcan modos tortuosos.

El principal objetivo de las autoridades locales es entonces responder a la impunidad de cuánto ocurría tradicionalmente en las llamadas cárceles negras, denunciada largamente por la prensa global y las organizaciones de derechos humanos. Por último, se anulan los arrestos de enfermos graves, embarazadas, y madres lactantes; siendo la primera vez incluso que en una sentencia de este tipo se habla de los “derechos humanos” de los detenidos.