Como combatir las principales brechas de las personas mayores ante la banca digital

Las nuevas tecnología han irrumpido en todos los ámbitos de la sociedad, siendo el sector financiero uno de los más afectados. La banca tradicional está desapareciendo, cerrando cada año miles de sucursales, mientras que las entidades están apostando por la banca online. Pero esto tiene un problema, ya que hay muchas personas, sobre todo los mayores, que no son capaces de entender el funcionamiento de estas tecnologías a la hora de operar con la banca. Esto es especialmente preocupante en la España «vaciada», donde es muy difícil encontrar una sucursal, y las que hay, abren ciertas horas a lo largo de la semana.

La Banca Digital ha de dar una respuesta al nuevo paradigma financiero y los retos planteados de forma inminente: accesibilidad e inclusión de todos sus clientes. El cliente ocupa el lugar central y prioritario, sin embargo, parece que la banca ha descuidado a ciertas cohortes etarias. Si la banca no llega a todos los grupos, incluido los mayores, está perdiendo eficiencia, rentabilidad y eficacia. Las empresas, afirman desde GDS Modellica, necesitan realizar cálculos complejos en un solo cliente para encontrar el mejor producto para él/ella basado en la rentabilidad para el banco y en el uso de este producto para el cliente, por eso es imprescindible ir más allá de la segmentación y conseguir una  verdadera personalización one-to-one en tiempo real. Para comprender lo que quieren sus compradores, primero deben observar sus comportamientos, no solo sus características demográficas. ¿Cómo interactúan los clientes con su marca? ¿Con qué temas o productos están más involucrados? Gracias a empresas como GDS Modellica es posible analizar los datos de comportamiento primarios y vincularlo con datos de terceros, creando un perfil más detallado.

En el nuevo contexto, a la banca no le queda más remedio que adaptarse e introducir productos digitales con el fin de dar un servicio sin necesidad de ir físicamente a la oficina, democratizando los productos y servicios financieros para que los usuarios accedan a ellos cuando quieran, desde donde quieran y como quieran. Claro está, la Banca Móvil no han de ser solo para expertos. Una situación que ha evidenciado la falta de atención presencial y alternativas para las personas mayores. A raíz de esta cuestión, en España ha habido lugar una campaña “Soy mayor, no idiota», que ha puesto sobre el tapete financiero una problemática evidente. El Gobierno dio una respuesta y obligó a la banca a revisar su estrategia y garantizar la inclusión financiera de las personas mayores.

En este proceso de implementación de nuevas tecnologías se ha pensado en incorporarlas, pero han de hacerlas accesibles. Qué sean accesibles no significa usables y ahí es donde está el quiz de la cuestión, muchas personas, en su mayoría mayores o con alguna discapacidad, no usan las nuevas tecnologías. La balanza ha de buscar un equilibrio que garantice la usabilidad de los servicios y productos con un diseño para todos, pero también con atención especial a los mayores facilitando la interacción, pero también la formación práctica acerca del uso de la app del banco, el bizum o consejos de ciberseguridad para que sus compras y su experiencia digital sean más seguras.

La seguridad es fundamental. El dinero, así lo transmiten las entidades financieras, está más protegido online que si se lleva encima, no obstante, existen ciertos riesgos, como el de ser engañados. El mensaje transmitido por la banca online es claro: evitar facilitar sus datos personales, contraseñas o claves y que accedan siempre a las páginas web oficiales. La brecha digital no ha de suponer una ruptura entre usuario y banco, sino lo contrario, como se afirma desde GDS Modellica: entender mejor y actuar.

En nuestra nueva era financiera, las entidades están automatizando y optimizando sus decisiones operativas para aprovechar el valor del negocio. Además, se está adoptando tecnología de gestión de decisiones, como la Decision Management Architecture de GDS Modellica, porque se necesita un mayor retorno de las inversiones en infraestructura, debido a una mayor complejidad de las decisiones empresariales, una presión competitiva por la toma de decisiones más sofisticadas y espacios cada vez más cortos en las ventajas competitivas. Las entidades financieras deben mejorar el valor creado a través de cada decisión mediante el despliegue de soluciones analíticas que garanticen accesibilidad y usabilidad integral y, a la vez, administren mejor las ventajas y desventajas entre la precisión, coherencia, agilidad, velocidad y el coste de la toma de decisiones.

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