Todavía conmocionado por el impacto de las medidas económicas y sociales anunciadas por nuestro primer ministro  Mariano Rajoy, trataré de ir desgranando a lo largo de los próximos días la repercusión de dichas medidas sobre la economía española y sobre la población consumidora de bienes y servicios en general. En los últimos días todos los medios han destacado las declaraciones que hizo el pasado domingo al diario EL PAÍS, el Ministro de Hacienda alemán Wolfang Schäuble, y la verdad es que no tienen desperdicio alguno. Si cabe son más displicentes con la economía española que las declaraciones que normalmente hace la Dra. Merkel. En realidad, de esta entrevista podemos colegir que las cosas se están haciendo bien, que vamos por el buen camino, así cuando se le pregunta por la posibilidad de un rescate para la economía española, el ministro alemán responde que “¿Por qué iba España a recurrir al fondo de rescate? Están haciendo lo correcto. Eso son especulaciones fantasiosas e irresponsables.” Como veis, el razonamiento es bastante coherente y favorable a las decisiones de política económica del ejecutivo de Rajoy. Reconoce que ellos, los alemanes, también tuvieron problemas con el desempleo, y opina que esta fase de debilidad económica española ha de ser superada, otro de los mensajes a los españoles es subrayar el concepto siguiente, que el fondo europeo concede créditos a los países, no hace donaciones. Por lo tanto, lo que se está planteando es recortar para desapalancarnos cuanto antes, en un futuro tendremos que ser más ahorradores. De este modo no tendremos que recurrir al ahorro de nuestro socios, que ya hemos conocido cual es el sentir de los finlandeses o fineses. Os recomiendo que leáis completa la entrevista publicada el domingo 8 de julio.

Viendo los titulares de los periódicos sobre este asunto de las medidas y recortes, me ha hecho recordar la opera de Dimitri Shostakovich, “Orango, en la que solo pudo componer el prólogo. Este compositor ruso fue perseguido por Stalin, no le dejó trabajar en libertad y la verdad esta obra inacabada nos transmite esa sensación de hastío, de cansancio ante la realidad vital que nos circunda, sus tres movimientos, cuya duración total rebasa la hora de duración, articulan una arquitectura imponente y caótica; sonoridades brutales, estridentes, irónicas y trágicas se funden en un conjunto que es el reflejo de las convulsiones y contradicciones de su época. Algo parecido a la situación actual que estamos viviendo, el abuso de determinados banqueros y políticos que nos han llevado hacia este desastre colectivo que tardaremos en olvidar.