Normalmente, las personas que compran una vivienda se ven al poco tiempo necesitadas de la contratación de un seguro de hogar, pero muchas veces nos encontramos con que no sabemos a ciencia ciertas que factores priorizar a la hora de elegir una de las opciones que nos presenta el mercado. Por eso, a continuación, estaremos analizando algunos de los factores que deben resultar determinantes en estos casos.

La idea, de todas formas, es básicamente que se comparen ofertas, precios, coberturas, comisiones, y demás elementos que puedan variar sustancialmente de una compañía aseguradora a otra. Sin embargo, no siempre es sencillo detectar todos estos elementos en los complicados contratos que se nos ofrecen, y por eso los siguientes consejos se hacen muy necesarios.

Por ejemplo, lo primero que debes hacer es siempre comparar las ofertas. Es decir, considerar precios, coberturas, limitaciones y exclusiones entre las diferentes firmas, y si no te convence la oferta de una empresa o el agente de seguros no te infunde confianza, no te conformes.

Además, ten en cuenta las denominadas “reposiciones”, de qué forma el seguro repondrá los objetos y de qué proceso sigue la empresa aseguradora para responder ante eventuales siniestros o robos; siempre con información que debiera constar por escrito.

Los plazos también son importantes, y debes saber cuánto tiempo marca la póliza para notificar posibles siniestros a la compañía, y cuál es la documentación que debes presentar si se produce una situación de este tipo.

Las cancelaciones también son objeto de consulta constante: cuáles son las gestiones que debes llevar a cabo para cancelar la póliza.

Tampoco se pueden olvidar las comisiones e impuestos, que en algunos casos pueden aumentar considerablemente la cuota del seguro.

La personalización del seguro, además, puede ser muy importante. Aquí te recomendamos que intentes negociar todas las condiciones que no te agraden o sientas que te perjudican, ya que luego no podrán reclamar si no se cumplen.

Finalmente, y como en cualquier tipo de contrato, o mejor es saber lo que se está firmando, que en este caso podríamos resumir como leer todas las cláusulas y la letra pequeña del vínculo en papel, preguntando todo aquello que no entiendas.