En el marco de las reestructuraciones previstas por las administraciones públicas a fin de realizar un ajuste que permita rebajar el actual déficit del 8,5% al 5,8% a finales de año, el ministro de Economía de España, Luis de Guindos, ha anunciado que la inversión pública se reducirá este año en un 40%, como consecuencia directa del elevado déficit público que el Gobierno conservador de Mariano Rajoy heredó de la administración que le precedió.

En este sentido, y más allá de la eliminación de algunas empresas públicas, De Guindos ha explicado también que la situación no cambió mucho desde el pasado mes de diciembre, cuando asumió el Ejecutivo de Rajoy, y ya se hablaba del déficit dejado por el gobierno de Zapatero, superándose entonces los 20.000 millones de euros que se habían marcado como objetivo, en gastos, para el pasado 2011.

De esa forma, la situación ha obligado a Rajoy y sus ministros a realizar ajustes presupuestarios que, según el titular de Economía, serán los más fuertes que haya sufrido el país en los últimos 35 años, teniendo sólo como parangón desde entonces a los aplicados desde el inicio de la transición española a la democracia.

Incluso, el mismo Rajoy ha justificado ya en varias oportunidades la reducción del gasto público total en un 4,7% para este 2012, debido ya no sólo al déficit antes mencionado, sino también a la contracción que la economía española sufre por estos meses, y que dará a fin de año un saldo negativo de alrededor del 1,7%.

Hay que señalar además, que ya en uno de los últimos debates en el Congreso, se precisó que el déficit público con el que cerró diciembre, es decir, un 8,5% del Producto Interior Bruto, 2,5 puntos por encima del objetivo fijado, estuvo más bien relacionado con el hecho de que las administraciones públicas gastaron en 2011 90.000 millones de euros más de lo que ingresaron, y por eso su reducción a gran escala se hace impostergable.

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