Contratación automática

Muchos de nosotros sabemos que aquello de ir personalmente a la empresa a entregar nuestro Currículum está algo pasado de moda, y de hecho, una enorme cantidad de firmas apuestan por lo que se llama la “contratación automática”. Como ejemplo, podemos tomar la obra teatral El Método Gronholm, escrita por el catalán Jordi Galcerán, en la que cuatro candidatos son encerrados y sometidos a pruebas, todos juntos, sin un entrevistador físico delante.

Con la crisis, como siempre ha sucedido a lo largo de la historia de la humanidad, cada puesto más o menos bueno tiene miles de pretendientes, y como las empresas reciben cientos de CV por día, han modificado las condiciones bajo las cuales contratan gente. En cualquier caso, los recortes han hecho que tampoco puedan darse el lujo de tener una persona empleada como “entrevistador” para estos casos, así que el cóctel es total.

A partir de todos estos motivos es que surgen los procesos automatizados de los que hablábamos antes, es decir, externalizar la contratación y utilizar procesos que estén definidos en base al puesto que se busca, y no tanto a los candidatos que aspiran al mismo. Los departamentos de Recursos Humanos se están despidiendo, y a veces deberíamos parar y preguntarnos sin realmente eso es beneficioso. Para los candidatos no, pero a veces ni siquiera para la empresa.

Muchas veces, la mayoría en realidad, el problema de estos servicios automatizados, es que los mismos descartan a casi todos los candidatos a partir de una serie de parámetros que ya están establecidos, y que sólo aceptan blancos o negros, sin la posibilidad de sostener un gris, que evidentemente ha quedado olvidada junto con el cara a cara con un ser humano “entrevistador”.

No es casualidad, en este sentido, que el crecimiento de las compañías de outsourcing sea tan grande en los últimos tiempos, y algunas como SkillSurvey.com, Hirevue.com o HirelQ.com, son tenidas en cuenta por grandes empresas a la hora de sus contrataciones.