Fátima Báñez

Aunque está claro que la crisis económica internacional ha pegado duro y parejo a la mayoría de las compañías españolas, hasta el año pasado la mayoría de ellas no se había mostrado demasiado dispuesta a acercarse mediante propuestas de flexibilidad a sus empleados, de modo que el notorio crecimiento en este campo señalado para 2012 es de destacar.

De hecho, como se pudo saber durante la disertación de la ministra de Empleo y Seguridad Social, Fátima Báñez, durante la inauguración del IV Congreso Aranzadi Social sobre la aplicación práctica de la reforma laboral, “más del 30% de los trabajadores españoles trabaja en empresas que han aplicado medidas de flexibilidad interna de uno u otro tipo”.

De este modo, se puede establecer que unas 70.000 empresas han aplicado este tipo de medidas a lo largo del año pasado, considerando que la gran mayoría de ellas además lo hicieron de un modo que se considera sustancial para las condiciones de trabajo de sus empleados de forma particular, al tiempo que otras apostaron por medidas colectivas, y una pequeña minorías, por ambas a la misma vez.

En concreto, estos datos nos permiten ademas enterarnos que tres de cada diez empresas de más de 250 trabajadores ha puesto en marcha medidas de flexibilidad interna, lo que supone una importante ventaja para el desarrollo de todos los empleados, considerando que de cara a las reformas generales que se consideran a futuro, esta flexibilidad es el corazón de la reforma laboral.

Báñez ha destacado al respecto, justamente, que “con la reforma laboral todo el mundo gana”, al tiempo que ha llamado a luchar por “una cultura en la que trabajadores y empresarios se unen para afrontar los momentos de dificultad”, es decir, la que se debe llevar a cabo en este momento tan complicado de la economía nacional.