valentinorossi.jpgLa relación entre los deportistas y los paraísos fiscales viene de antigüo quizá desde que se instaló el falso argumento de que los profesionales del deporte tenían cierto “derecho” a forzar las reglas porque su carrera es corta comparativamente y en poco tiempo deben rentabilizar sus ingresos. Como si los demás no tuviéramos derecho a lo mismo, lo que me sirve para preguntarme si cualquiera no firmaría percibir en diez años todo el caudal que en teoría podría ser capaz de generar con su trabajo y después ya se arreglaría para invertirlo en lo que quisiera o, incluso, volver a trabajar (cosa que creo no está prohibida si has sido un deportista de elite).

El asunto surge a costa de que a Valentino Rossi las autoridades tributarias italianas le exigen más de 100 millones de euros en concepto de evasión fiscal. El heptacampeón del mundo pretendía acogerse a los beneficios de un paraíso fiscal sin cumplir el requisito fundamental como es la exigencia de residir efectivamente al menos 183 días al año en dicho territorio. Mal le pintan las cosas al piloto porque cuando Hacienda busca presa la suele encontrar.

Últimamente se ha puesto de moda utilizar a Inglaterra como paraíso fiscal aprovechándose de una norma vigente en las islas desde el siglo XVIII por el que los residentes no tributan por las rentas obtenidas en el exterior y por un período de 20 años. Esta ley pensada para los colonos americanos retornados les viene al pelo a estos peculiares profesionales como son los deportistas de primer nivel (y a los asesores e inversores que trabajan para ellos, claro). Y, además, en suelo inglés están radicadas muchas escuderías con la ventaja de que residir en el Reino Unido no produce tan mala impresión como hacerlo en otros lugares aunque el objetivo sea el mismo.

La lista de deportistas que han desfilado por territorios libres de impuestos es larga aunque también los hay y ha habido que no han recurrido a ello sino al contrario han permanecido en su casa de toda la vida llegando a acuerdos fiscales con las autoridades tributarias (Indurain con la hacienda foral de Navarra por ejemplo).

Y cabe preguntarse, al hilo de esta conversación abierta a vuestras opniones, si un deportista representa realmente a su país cuando reside en otro buscando no pagar impuestos. Nos hacen perder el romanticismo.

Visto en El Mundo, ed.papel, viernes 10 de agosto (deportes).