«Cuan gritan esos malditos,
pero mal rayo me parta
si en concluyendo esta carta
no pagan caros sus gritos»
Don Juan Tenorio de José Zorrilla

Indiferentes ante todo, inaccesibles al desaliento, armados de la fe como único fetiche, los neoliberales, los extremistas de la más extrema derecha económica, aprovechan la crisis que han creado para pasarle la cuenta a los «desarrapados». Son zombies carroñeros que desconocen su enfermedad para alimentarse de la carne viva y, por tanto, pecadora. Tienen pastores que los guian por su propio valle de tinieblas azuzándolos como a bestias de presa sin raciocinio. Proliferan los pequeños Sala i Martí, encomiable gestor de un club de fútbol al que dejó con 70 millones de deuda paradójicamente, y aprovechan cualquier tribuna para fagocitar el pensamiento. Por eso hay que contestarles, por eso estamos aquí.

Si estábamos hartos de que se manipulasen artículos y estudios serios como los realizados por el profesor Navarro y otros, no menos indignante es tener que leer bazofia tan infame como la perpetrada por Castillon en pymesyautonomos a favor de la eutanasia económica en beneficio privado ligado al sálvese quien pueda tan americano.

Es un artículo vomitivo en la forma pero sobre en el fondo por su absoluta falta de rigor ético e intelectual. El centro de su ¿razonamiento? es que la mejor receta para solucionar la viabilidad de las pensiones pasa por eliminar las pensiones y el estado de bienestar en su conjunto dejando un minúsculo estado que atienda a los desarrapados de la sociedad de manera asistencial (me tapo la nariz para no intoxicarme con el tufo clasista del marquisito de medio almendro éste).

Soy benevolente y achaco este libelo infundado a los excesos de una noche de juerga celebrando el triunfo tea party (hay que ser ortera para llamarse así pero bueno) o si se prefiere a los defectos intelectuales innatos o sobrevenidos. Creo que sólo pretende ofender o provocar sin saber, en su infinita ignorancia, que incluso para hacer eso hay que tener cierto bagaje.

Pero quiero, sin embargo, contestar al centro de su argumentario: el sistema de pensiones y el propio Estado de Bienestar no sólo es viable, como lo demuestra la experiencia empírica, sino que además debe serlo por el bien de todos.

Incluso por tu bien querido Castillon.

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