inmigracion.jpgSon dos caras de la misma moneda fruto del fenómeno predominante que muchos llaman globalización uno de cuyos vectores lo constituyen las corrientes migratorias a nivel planetario. Junto a ellas se constituye un flujo monetario y de inversiones a través de las remesas que los inmigrantes envían “a casa” al tiempo que los destinos se nutren de una masa laboral necesaria y barata.

Cuando estas tendencias se consolidan ambas economías implicadas, si aislamos el efecto con dos países de referencia, necesitan nutrirse mutuamente puesto que los sectores “receptores” precisan este tipo de mano de obra por lo general poco cualificada y, a su vez, los “emisores” captan fondos sin que exista contraprestación explícita. Podemos decir que el trabajo barato crea adicción hasta el punto de que pueden existir áreas de negocio que dependan de tal manera de él que en su ausencia no podrían pervivir. Y este es el peligro.

Existen ya informes y estudios que cuantifican estas peculiares relaciones económicas cuyo principal paradigma estaría en la correlación de Estados Unidos y su vecino del sur, México. Una vez puesto sobre la mesa el fenómeno, lo que ayuda a evitar la hipocresía en torno a la emigración, entonces brillan las primeras y preocupantes conclusiones en ambos sentidos ya que estas situaciones parten de cuestiones más o menos coyunturales, que se van a corregir con el paso del tiempo como, por ejemplo, que el peso de las remesas mexicanas caerá bruscamente dentro de 15 años como dejó de llegar dinero alemán a España a finales de los 70.

Allí donde exista un sector dependiente de este tipo de trabajo entonces la economía muestra una debilidad que es posible y deseable solventar si se quiere salvar ya que es inviable a largo plazo aunque sólo sea por tensiones sociales. Allá donde una economía se estructure alrededor del dinero enviado por los emigrantes también se observa una importante vulnerabilidad y harían bien en aprovechar el tiempo y los fondos para sacarle el máximo rendimiento a estas remesas. Pero bien y no de cualquier manera. Nuevos fenómenos, nuevas ideas.