Pasan los días, los meses y los años, a veces comprendo el comportamiento irracional de los mercados con respecto a la situación y posición financiera de la economía española. Se ha perdido mucho tiempo y mucho dinero, parte volatilizado parte en manos de una pandilla de botarates, que sin saber hacer la O con un canuto se han enriquecido de repente. Y nos lamentábamos de Argentina. Los socios más del norte de Europa están alucinando desde hace tiempo por nuestra flagrante indolencia con los asuntos económicos. Es difícil de entender que con una tasa de paro del 25% el país esté tan tranquilo, todo se arregla haciendo las maletas y aprendiendo alemán, noruego, ruso o chino. Nadie se lamenta de la fuga del talento, tanto joven como adulto o sénior. Se nos llenaba la boca con el slogan de crear una economía basada en el conocimiento, ahora toca la exportación, “exportar para crecer” según dicta la publicidad del Banco Sabadell, banco comprador de la CAM.

Alguien cree en la exportación de bienes y servicios de manera competitiva en momentos como este, sin financiación es muy difícil exportar, sin formación tampoco se puede exportar. Pondría a las Cámaras de Comercio a trabajar intensamente en ese sentido, formaría especialistas en comercio exterior, con grandes conocimientos de idiomas. Todavía no se ha hecho todo en el mercado chino, se exige una mayor intervención del gobierno, un mayor protagonismo de las empresas exportadoras de bienes de consumo de calidad alta, zapatos, joyas, nuestros grandes vinos, etc, urge un acercamiento más intenso hacia los compradores de China, ahí sí que tenemos mucho que trabajar y tendríamos una demanda creciente y permanente de bienes de lujo fabricados en España, pero como siempre no somos capaces de poner en valor todo nuestro saber hacer, saber vender nuestro productos con astucia y sagacidad, como han hecho siempre nuestros vecinos los italianos, ellos siempre con su “MADE IN ITALY” por delante y haciendo piña en las ferias y misiones comerciales por todo el planeta.

Debemos centrarnos en diversos frentes, De Guindos que se trabaje a los exigentes colegas de Bruselas y Berlín, aplacando los tirones de orejas a los países periféricos. Por otro lado demostrarles que estamos trabajando un modelo de crecimiento a medio y largo plazo basado en las exportaciones, para eso hay que ponerse también las pilas, en caso contrario nos pillará el toro. Es un deber y una obligación conservar y fortalecer la industria que está resintiendo los embates de esta crisis inmobiliaria y financiera. Hay que demostrárselo a Mario Draghi y a todos los burócratas de Bruselas y del BCE.