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Diez meses después del último recorte, el Banco Central Europeo tomó de decisión de bajar los tipos de interés oficiales hasta el 0,50%.  Una medida obligada por las señales negativas que está lanzando la economía europea tras seis trimestres en recesión y una tasa de desempleo muy preocupante, especialmente en España.

Sin embargo, esta bajada en los tipos de interés apenas tendrá efecto en los bolsillos de los ciudadanos y en la actividad cotidiana de las empresas y pymes, ya que se considera que su efecto sobre el verdadero problema, la falta de crédito, será muy limitado.

Desajuste en la transmisión de las políticas monetarias

Una de las normas básicas de economía nos sugiere que cuando los tipos de intetés son altos los ahorradores se encuentran satisfechos, mientras que los titulares de algún tipo de préstamo se ven obligados a pagar más.  Del modo contrario, si los tipos de interés son bajos los ahorradores buscan nuevas fórmulas más rentables mientras que son los titulares de préstamos los que están más satisfechos al verse obligados a pagar menos intereses.

Esta norma básica en economía se ha roto en los últimos tiempos, encontrándonos en estos momentos con unos tipos de interés oficiales muy bajos (0,50% en Europa), que sin embargo no se transmiten a los préstamos que deben pagar tanto lo particulares como las empresas.  Éstos últimos continúan pagando un precio muy por encima del precio oficial del dinero.  Se ha roto por tanto, la transmisión que debería existir entre las políticas monetarias del Banco Central Europeo y los préstamos de la economía real.

La influencia del BCE sobre los tipos de interés en España

Cuando un Banco Central eleva los tipos de interés, también se eleva el rendimiento de los bonos del Estado.  Esto provoca que los bancos pierdan depósitos ya que los inversores prefieren derivar sus inversiones hacia los bonos.  Esta pérdida de depósitos provoca que los bancos deban buscar una financiación más cara en los mercados, lo que encarece aún más los préstamos y cuya consecuencia es una ralentización de la economía.

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Esta deuda que los bancos adquieren en los mercados es más importante cuando nos encontramos con un sector, como el de las pymes y empresas españolas, altamente dependientes del crédito bancario.  Una de las consecuencias en este tipo de mercados es lo que ha ocurrido en España, donde desde el año 2010, año de agudización de la crisis, la influencia del BCE ha ido disminuyendo y rompiéndose la cadena de transmisión de los tipos de interés a la economía real.