El escenario cambiante del mercado de seguros de automóviles ha producido una serie de cambios en la forma de asegurar un coche.
Vale recordar que unos meses atrás las compañías de seguro se  planteaban una revisión al alza de sus pólizas, motivada por el encarecimiento de los servicios sanitarios, grúas, talleres…
Pero ahora debido a la caída del mercado se buscan nuevas estrategias para sobrellevar la situación actual. La competencia ha hecho caer los ingresos de todas las compañías por lo que la imaginación está a la orden del día. Se buscan incentivos intentando premiar los hábitos de conducción y consumo.

A modo de ejemplo Mapfre tiene en marcha un proyecto para conductores de 18 a 27 años en el que según sea el comportamiento al volante aumenta o disminuye el recibo del seguro. El sistema de “pago por uso” consiste en llevar instalado un GPS en el coche que controla todos los movimientos y recorridos para, posteriormente, y en función de la utilización que se le haya dado al vehículo, personalizar la prima.

Linea Directa por su parte ha lanzado un seguro cuyo pago es fraccionado por meses.
Lo cierto es que la crisis está cambiando la manera de contratar el seguro.
La crisis ha hecho cambiar el mercado. No alcanza ya  con el ‘bonus’ del recibo según la siniestralidad del conductor. Ahora, junto a la exigencia de unos servicios más eficaces, los clientes solicitan fórmulas que se ajusten más a sus necesidades.

La mayoría de los clientes  demandan coberturas especiales que no sólo sean acordes con el coche elegido, sino en las que también se tenga en cuenta su comportamiento al volante. Los clientes entienden por ejemplo que un coche ecológico y con menor cilindrada debe tener trato diferente a otro de mayor potencia.

Las compañías han tomado conciencia del tema y seguramente no es de extrañar que en las próximas semanas lleguen al mercado ofertas más novedades.