libros.jpgSin coincidir en absoluto con quien defiende que el libro en papel está abocado a desaparecer, sin embargo considero que el mundo literario en general puede y debe afrontar un cambio hasta cierto punto inevitable si no quiere verse arrollado por las circunstancias y sin inversiones.

Identificando cada parte del negocio, desde el lado de la oferta podemos distinguir a dos operadores principales: editores y escritores. Ambos se deben ver afectados por la tendencia a la variedad de formatos y la inmediatez en la emisión de sus productos. No es aceptable tener que esperar meses a libros ya publicados en otra parte del mundo ni casa con los tiempos que sólo se disponga de la versión en papel.

Asimismo, los autores tendrán que adaptarse mínimamente al formato, 500 páginas no es mucho para la forma habitual pero puede resultar excesivo para la edición digital o incluso para un audiolibro.

En cuanto a la demanda, es decir los lectores, poco hay que decir salvo que es previsible una muy buena acogida a una propuesta bien organizada, novedosa y variada. La cultura bien promocionada tiene excelente aceptación si tiene calidad.

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