cine.jpg En blog de cine se hacen eco de lo más importante del negocio del celuloide durante 2006 referido, claro está, a esta industria en Estados Unidos. Destacan la compra de Pixar por parte de Disney así como el nuevo modelo de negocio que se vislumbra con los estrenos simultáneos en salas, DVD y operadores de cable, verdadero futuro de este mercado. El resto de valoraciones son más cinéfilas cuya lectura, no obstante, recomiendo vívamente.

Sin embargo, no dejan de ser observaciones pegadas al innegable hecho diferencial del cine más allá del Atlántico respecto al séptimo arte español: la existencia de una industria como tal y con todo lo que conlleva a nivel de guión, producción, realización y distribución. En todas estas asignaturas suspende el cine español sin que la ley que el gobierno proyecta tenga en su trasfondo la idea de crear un entramado que lance un sector que podría repercutir en beneficios empresariales de alto nivel.

Sí es posible que se necesite calificar de “excepción cultural” a una de las expresiones artísticas de un país pero considerándolo como un primer paso hacia el establecimiento de algo más sólido. Ese paso sólo lo pueden dar los profesionales del sector y en este sentido, más de uno tendría que dejar su sitio a los que sí tienen talento. Así ganaríamos todos.