hucha.jpgSin dramatizar la situación económica, difícil qué duda cabe, que vivimos y que nos tocará pasar en los próximos meses tampoco hay que cerrar los ojos a los requerimientos futuros que, a la fuerza, van a producirse. Y aunque se prevea para España un crecimiento del 2,7%, muy por encima de la media europea pese a caer más de un punto respecto a 2007 y que rebasa además por poco la mágica cifra del 2,5 necesaria para una creación efectiva de empleo, al menos hasta ahora, serán necesarias reformas e impulsos.

Y el impulso vendrá, en parte, desde las Administraciones Públicas llamadas a dinamizar el sector más afectado por la desaceleración, la construcción, mediante aumentos del gasto público. Esta receta económica ya está inventada, el keynesianismo de toda la vida, pero con la novedad de que se afronta en situación de superávit público, el mayor de la historia democrática, y con niveles de deuda pública muy aceptables. El Estado ha acumulado una buena hucha del 2,23% del PIB y que seguramente deberá romper para “repartir”.

Bueno, no deja de ser un buen colchón.

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