Salta a la luz otro escándalo más, la clase política de éste país no deja de asombrarnos, cada día amanecemos con más casos de corrupción en España, y parece que últimamente el Partido Popular no da a basto. La Guardia Civil ha denominado a este caso la Operación Púnica, que incluye a 51 personas, con 38 detenidos de momento, donde se incluyen alcaldes, concejales, empresarios, etc. Entre ellos está el que fuera el número dos de Esperanza Aguirre, Francisco Granados, que ha sido ya detenido.

Fuente: publico.es/
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Los políticos de moral dudosa son cada vez más frecuentes en este país. Esta operación es de unas dimensiones enormes, con 51 personas metidas de momento, en Madrid, Valencia, León y Murcia. sobre todo políticos y empresarios, donde se encuentran alcaldes del PP, como el de Valdemoro, y uno del PSOE, el de Parla, y como ya hemos mencionado, Francisco Granados.

Sobre Granados hay que decir que ya tuvo que dimitir de su cargo cuando el diario El Mundo, publicó que tenía cuentas en el extranjero, cosa que el desmintió, pero abandonó su puesto. Ahora se encuentra en esta posición tras la investigación llevada a cabo por la Fiscalía Anticorrupción y el juzgado de instrucción número 6 de la Audiencia Nacional. Por lo visto de esta trama habría salida la cuenta con millón y medio de euros que tenía en Suiza.

Fuente: eldiario.es/
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La Operación Púnica denuncia el cobro de comisiones por obras, y por manipulados concursos públicos, a cambio de favores políticos. Se ha destapado, que en casi dos años, se movieron más de 250 millones de euros en estos concursos amañados, y que por lo visto de cada operación, los políticos implicados se podrían haber llevado hasta un 3% de cada operación. Ya han sido bloqueadas para su investigación más de 400 cuentas bancarias, y incautados más de 30 coches de lujo.

Se trata de otro varapalo más para el Partido Popular, y para la confianza de sus votantes. Pero obviamente de nuevo no han sabido tratar este tema con la contundencia que merece, de momento esperan que sean ellos mismos los que dimitan, y la única responsabilidad que ha habido por ahora, si se le puede llamar responsabilidad, es el perdón de Esperanza Aguirre. El problema es que el cansancio es tan grande en la sociedad española, que un simple perdón, y unas posibles dimisiones de cargos menores, no son suficientes para la mayoría.