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Es un hecho bastante asumido que todos pasamos por 4 fases cuando nos enfrentamos a un acontecimiento en nuestras vidas, ya sea profesional o personal. Atravesamos 4 etapas con más o menos velocidad, pero de un modo inequívoco.

Los 4 estados o “habitaciones” son los siguientes:

1- InspiraciónRenovación

En esta fase disfrutamos realmente con lo que estamos haciendo. Estamos llenos de energía y solamente vemos estímulos a nuestro alrededor. Sabemos lo que tenemos que hacer. Nos esforzamos al máximo en contribuir a la causa, a veces demasiado. Olvidamos fácilmente los límites y vivimos un continuo desarrollo.

La mayoría de la gente disfruta en esta habitación.

2- Satisfacción

El tema está controlado y funciona bien. Es una etapa importante para nuestro éxito y nos sentimos seguros. Pensamos que podemos crear un futuro prometedor desde esta fase. Vivimos un ambiente relajado y las decisiones que tomamos están bien estudiadas y son reales. Debemos cuidar estos temas para que no caigan en la siguiente fase. Son temas que no deberíamos cambiar.

La mayoría de la gente se siente cómoda en esta habitación.

3- Negación

Vivimos una fase de poca energía, que no se suele comentar abiertamente. Evitamos hablar de ellos o pretendemos estar satisfechos con las cosas como están. No somos totalmente honestos, pero en el fondo sabemos que algo va mal.

La tendencia es echar la culpa a otros y buscar explicaciones de por qué no somos responsables de la situación. Encontramos múltiples excusas para no afrontar el problema. Son temas que necesitamos dejar encima de la mesa y cambiar.

La mayoría de la gente se siente mal en esta habitación.

4- Confusión / Caos

En esta etapa dudamos abiertamente y sentimos frustración. Tenemos opiniones distintas sobre los asuntos que nos ocupan y no está muy claro qué esta bien o qué está mal. Necesitamos claridad para poder hacer distinciones.

Son temas que mucha gente quiere cambiar, pero que no todos ven como un problema. Es difícil encontrar una solución universal.

Mucha gente muestra abiertamente su frustración en esta habitación, mientras que otros ocultan su inseguridad intentando parecer completamente seguros.

La fase 1 se caracteriza porque sentimos una gran energía y tenemos sentimientos muy fuertes. La segunda etapa mantiene el sentimiento positivo, pero disminuye fuertemente el nivel de energia que transmitimos. La fase 3 implica sentimientos negativos y muy poca energía. Por último, la fase 4 conlleva mucha energía y una sensación también negativa.

Entre cada fase, aparecen “puertas” que nos permiten trasladarnos de una fase a otra. A veces, ese paso se realiza en muy poco tiempo, mientras que en otras ocasiones, ese momento transitorio se alarga.