Mediante el accionar del grupo activista “Uit Vrije Wil”, que podríamos traducir como “por libre elección”, Holanda se encuentra en pleno debate acerca de la posibilidad de que las personas mayores de 70 años, puedan ejercer “libre y legalmente” su derecho a morir cuando consideran que su vida ha cumplido un ciclo natural, y no cuentan con la voluntad de seguir viviendo, más allá de que no sufran ninguna enfermedad terminal.

El reclamo, que se encuentra por estos días en el Parlamento de aquel país, ha nacido mediante la iniciativa de este grupo a comienzos del mes de marzo en la ciudad de La Haya, donde se conoció el caso de la denominada “clínica para la Muerte Dulce”, un centro en el que se les daba una muerte menos dolorosa a las personas que así lo requerían, y que contaba con seis equipos móviles para administrar la eutanasia a domicilio, habiendo tenido, increíblemente, un éxito rotundo desde su lanzamiento.

Entre los promotores de esta nueva libertad para los adultos mayores, en tanto, se encuentra Yvonne van Baarle, quien junto a sus compañeros lleva cuatro meses desarrollando un intenso “lobby” en los ministerios para que la legislación holandesa en la materia, determinada hace ya una década, se amplíe para incluir entre los candidatos eventuales a ejercer este derecho a todos los ancianos mayores de 70 años que consideren que su vida ya no tiene sentido.

Hay que destacar además que en estos primeros meses de movimiento, “Uit Vrije Wil” ha recibido cerca de 120.000 cartas o correos electrónicos de personas que le han prestado su apoyo, motivo por el cual la llegada del debate al Parlamento ya no podía hacerse esperar demasiado, aunque no está nada claro que la medida vaya a aprobarse en un principio.

En la carta que este grupo ha enviado al poder legislativo holandés, se especifica que “en determinados momentos, muchas veces no vemos más posibilidades de seguir adelante con una vida que tenga pleno sentido y a veces sentimos que en lugar de vivir estamos, simplemente, sobreviviendo”, siendo que además se han incluido casos reales para demostrar cómo viven muchos de estos ancianos.