Eurovisión y la falta de modelo

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Como tema recurrente anual, el certamen de Eurovisión suele deparar comentarios de toda índole marcados por el desencanto ante el papel de los participantes que suele enviar España. No es raro que vaya perdiendo interés ya que nuestro país lleva sin ganarlo desde 1969. Y, sin embargo, se sigue participando contrariamente a lo que hicieron otros países como Italia, consciente de que era muy difícil triunfar. La primera pregunta es obvia, ¿conviene participar en un concurso que bascula hacia el Este en cuanto a preferencias, que tiene cierto aire cutre o trasnochado, que apenas dá réditos en casi ningún concepto?. Pues depende.

Depende de, en primer lugar, lo que se quiera. Si se trata de estar para ganar parece que se llevan bastante años fracasando sin paliativos. Si se quiere estar por estar tampoco es plan. Si no sabemos ni por qué presentamos cantantes que se estrellan edición tras edición entonces es que ahí radica el problema. Mucha gente empieza a despreciar este concurso de la canción y, sin embargo, puede tener sus aspectos positivos.

Veamos entonces algunas cuestiones previas que ayuden cara al futuro:
1- Eurovisión es un contenedor de un aspecto cultural, en concreto la música;
2- Vienen triunfando propuestas/canciones con toques étnicos, es decir, diferenciadores;
3- Nunca gana un bodrio entendido en sentido estricto;
4- Mezclar el patriotismo es una tontería, la proximidad geográfica cuenta, las simpatías también pero no sólo, de hecho por empatía seguramente Israel no habría ganado varias veces ni Finlandia hubiese vencido con un grupo de zombies/heavyes;
5- Importa la marca de país y la promoción así como situarse pronto entre los favoritos;
6- Se deben presentar temas en inglés;
7- El resultado final no debe ser la única obsesión.

Ante ello se puede realizar un plan fijando qué se quiere conseguir, aquello de qué queremos ser de mayores, y actuando en consecuencia porque yo al contrario de la corriente predominante creo que se le puede sacar partido y beneficio.

Lo cierto es que no valen ni los triunfitos domados a base de academia ni los indies horteras ni mucho menos la cutrez. Sería interesante presentar a una futura estrella diferente con rasgos de país. Y si gana bien y si no tampoco pasa nada porque se habrán cumplido los objetivos. Pero hay que tener objetivos.

Foto Sarah G…

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