Tras la “consulta” o participación ciudadana llevada a cabo en Cataluña el 9-N, las primeras reacciones ya han aparecido, en este caso ha sido la agencia de calificación crediticia Fitch que a través de un informe pronostica tres posibles escenarios que tendrían consecuencias muy dispares para la economía española y catalana.fitch

Fitch advierte sin matices que el actual escenario de “fricciones políticas entre España y Cataluña puede continuar e incluso empeorar” y alerta de que si esta situación se alarga en el tiempo:

“Podría desencadenar salidas de depósitos, particularmente en los bancos catalanes, elevar el coste de financiación pública y llevar a las empresas a reducir su inversión en la comunidad autónoma como medida de protección”.

También pronostican que estos riesgos potenciales “aumentarán” si se celebran elecciones autonómicas a medio plazo y el resultado es la formación de un Gobierno independentista, con la propuesta que hay en el aire, de que se cree un partido único entre todas las fuerzas partidarias al estado catalán, en lo que significaría un simulacro real y legal de la consulta que fue rechazada.

La agencia prevé y aconseja que se llegue a un acuerdo entre Cataluña y el gobierno central, con el fin de otorgar a esta comunidad más competencias, basándose en los precedentes del País Vasco y Navarra. De este modo se rebajaría la tensión en los mercados y en la posible huida de capitales en Cataluña.

La peor opción según Fitch, sería una posible independencia. En este caso, el ratio de deuda pública de España aumentaría hasta el 120% del PIB mientras que el nuevo país quedaría excluido de la Unión Europea. Esto afectaría también degradación de la calificación crediticia de los bancos, así como del Instituto de Crédito Oficial (ICO).

“Ya no tendría acceso al eurosistema, lo cual tendría un impacto negativo en su reputación crediticia y provocaría salidas de capitales extranjeros”.