Por muy increíble que pueda parecer, una nueva y polémica ley establecida en el suelo húngaro, se encargará de vigilar, y penar legalmente, a las 30.000 personas que se estiman no tienen hogar en el país. La cuestión es que ellas mismas, pueden ser condenadas a seis meses de cárcel por vivir en la calle, algo que resulta ilógico atendiendo al pensamiento primario de que, evidentemente, no les queda otra opción.

La sanción de la ley, que por este motivo ha sufrido interminables críticas tanto de los propios medios y la población húngara, como de otros países europeos, fue decidida hace dos semanas, generando un impresionante revuelo entre las organizaciones de defensa de los derechos humanos húngaras e internacionales.

La idea del gobierno local con esta medida es que todas aquellas personas que no posean un hogar donde vivir, se trasladen a los centros de acogida que existen, aún cuando ellos mismos aseguran que no existen los cupos suficientes para albergarlos a todos en caso de que fuera necesario. Sin embargo, las advertencias por parte de las altas esferas políticas no se detienen en ningún caso, y siguen amenazando a los “sin techo”.

Según explica esta ley que parece realmente absurda, tras una primera advertencia, si reinciden se les impone una multa de 500 euros; en caso de no disponer de ellos, deberán pasar seis meses en prisión. Sin embargo, la mayoría de estas personas están convencidas de que nada malo puede pasarles, ya que tras esa primera advertencia, se van a las afueras de las ciudades, donde ya no pueden hallarlos.

Por otro lado, se ha informado que “la ley prevé que las sanciones solo se aplicarán en aquellas localidades que aseguren alojamiento a las personas afectadas”, algo que de todas formas, no cumple ninguna del país, como explican las organizaciones que se manifiestan contrarias a esta medida desde que comenzó a discutirse la misma.