Según los datos emitidos por el propio Banco de España, las personas oriundas del extranjero invirtieron el año pasado, alrededor de 4.748 millones de euros en la compra de inmuebles en España, es decir, una cifra cercana al 27% más de lo que había sucedido en el 2010, lo que representa además el índice numérico más elevado desde que se contabilizan estos elementos, en el año 2008.

Lo interesante del caso es que la inversión extranjera en inmuebles españoles, que se ha incrementado por segundo año consecutivo, no rebasaba los 4.000 millones de euros desde hace tres años, al mismo tiempo que se debe destacar que esto sucedió en momentos en los que se experimentaba un boom inmobiliario, cosa que lejos está de suceder hoy en día.

Gracias a este crecimiento repentino, el desembolso realizado por los foráneos en viviendas del territorio español, logró cerrar el pasado año en niveles similares a los que se registraban en 2006, cuando la inversión se situó en 4.716 millones de euros; aunque claro, aún lejos de los números a los que llegaba en 2007 y 2008, cuando superaba los 5.300 millones.

Del mismo modo, se informa que este incremento de los fondos destinados por los ciudadanos extranjeros a la adquisición de viviendas en nuestro país, nada tiene que ver con la baja que manifestaron las inversiones de los españoles en inmuebles fuera del país, las cuales se mantienen a día de hoy en alrededor de un 81% menos que en el 2007, cuando alcanzaron su punto más alto.

Incluso, se explica que en el 2011, los españoles invirtieron cerca de 618 millones en activos inmobiliarios fuera de su nación, lo que representa una caída del 23,4 % con respecto a los 807 millones del 2010. Si consideramos que en los años del boom inmobiliario, este índice llegó a superar incluso los 3.000 millones de euros, podemos sostener que su decrecimientos e ha hecho mucho más sostenido en el tiempo.