La evolución de la tecnología en el mundo laboral de aquí a hace 25 años ha sido brutal. La inteligencia artificial, Internet, los nuevos automatismos y demás, han dado un vuelco a lo que se venía haciendo día a día en el trabajo. De hecho, en 1930 un español dedicaba una media de 109.564 horas (55,9 años) a trabajar en toda su vida, ya en 2012, dedicaba 68.875 horas (40,9 años), es decir, quince años menos. De esto se deduce que en 1930, las personas de media dedicaban al trabajo un 20,1% del tiempo de suvida, mientras que en 2012 se redujo a un 9,6%. Y no solo eso, entre 1930 y 2012, el tiempo que se pasa en el trabajo a lo largo de un año ha bajado en un 12%, si bien a lo largo de una vida, éste se ha reducido en un 37% durante el periodo señalado.

A nivel global, un nuevo informe realizado por el Adecco Group Institute en el que se encuesta a más de 200 directores de RRHH concluye que gracias a la tecnología una jornada laboral de 1970 se completa en el presente en tan solo una hora y media. Los expertos no creen que la aparición de máquinas y robots en el mercado laboral sea sinónimo de destrucción de empleo. De hecho, tal y como señala el Adecco Group Institute, el 74% de los profesionales en esta materia pronostican que la IA no supondrá un peligro alguno y un 72% cree que las tecnologías mejorarán las condiciones de vida de los empleados. En unos años, éstas se encargarán de tareas rutinarias como el intercambio de información, el análisis de datos tanto estructurados como desestructurados y las destrezas manuales, labores que, hoy en día, entorpecen el trabajo. Siguiendo esta línea, el 48% de los expertos señala el intercambio de información y el análisis de datos desestructurados como la función en la que más incidirá el desarrollo de estas tecnologías.

Dentro de este marco, el Grupo Adecco pronostica que, en los próximos 10 años, estas labores con poco valor añadido podrían verse reducidas hasta en un 20%, lo que equivaldría a 8 horas semanales o, lo que es lo mismo, a una jornada laboral completa diaria. Así, la implementación de estos sistemas no solo traerá consigo una mejora en la calidad de vida de las personas. El 98% de los entrevistados considera que conllevará también un aumento exponencial de la productividad de las empresas.

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Hacia la rehumanización del tiempo

Lejos de ser un enemigo para la creación de empleo, los expertos confían en que, si se implementan correctamente, estas tecnologías pueden revolucionar el modo en el que la gente trabaja y vive y crear sociedades más productivas y felices. La llave está en saber generar relaciones fructíferas entre seres humanos y máquinas a través de actividades híbridas. Para poder llevar a cabo dichas acciones, se necesitarán nuevas competencias a las que se las ha denominado fusion skills (competencias combinadas, en español). Una de las más destacadas es la rehumanización del tiempo, que contribuye a generar un mejor equilibrio entre la vida personal y laboral para el ser humano. De este modo, las horas que la compañía gana gracias a la Inteligencia Artificial se pueden invertir en dar a las personas incentivos como una mayor flexibilidad.

Las máquinas y robots son excelentes para tratar datos y análisis, pero los humanos les llevan ventaja en términos de soft skills, también conocidas como habilidades blandas. En este sentido, un informe lanzado por Accenture Strategy[1] asegura que duplicar la inversión en habilidades blandas reduciría el porcentaje de trabajos en riesgo por la automatización del 10% al 4%. Porque, pese a que la Inteligencia Artificial va ganando terreno, las capacidades verdaderamente humanas seguirán siendo muy relevantes. Soft skills como el liderazgo, la empatía y la creatividad serán habilidades imprescindibles en la economía y en el mercado laboral del futuro.

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo (OCDE) estima que un 32% de los puestos de trabajo en el área OCDE sufrirán cambios significativos y en torno a un 14% está en riesgo de automatización. Un informe del Foro Económico Mundial pronostica que para 2025 las máquinas realizarán más tareas que los humanos, en comparación con el 71% que realizan las personas hoy en día. Para mitigar las consecuencias de este proceso, el Grupo Adecco apuesta por que 375 millones de personas, equivalente a un 14% de la fuerza laboral mundial, transformen sus capacidades para el año 2030. En esta misma dirección, otro estudio liderado por la Institución Brookings, de Washington DC, refleja que los trabajadores con títulos de posgrado o profesionales estarán casi cuatro veces más expuestos a la IA que los trabajadores con solo un título de secundaria.

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Por eso, y porque al mismo tiempo aparecen puestos de trabajo que antes no existían -un 67% de los profesionales opina que la eliminación de estos puestos se verá claramente compensada por la creación de otros nuevos-, los empleadores han de centrarse en el desarrollo del talento adaptable y en la recapacitación. En todos los niveles de cualificación, pero sobre todo en los más elevados, el personal necesitará aprender competencias como la adaptabilidad, la inteligencia social, la comunicación y la resolución de problemas. La formación continua tendrá una función clave y el reciclaje será necesario para la adquisición de estas capacidades.

En palabras de Alain Dehaze, consejero delegado del Grupo Adecco, “a este ritmo de progreso tecnológico, un trabajador pierde cada tres años el 40% de sus habilidades. En caso de no reciclarse y formarse continuamente, en una década queda completamente obsoleto”. Con esto en mente, el Grupo Adecco se compromete a mejorar las habilidades y a reciclar a cinco millones de personas en todo el mundo para el año 2030, equipando a los individuos con futuras habilidades que le permitirán prosperar en la era de la IA.

Mayor y mejor seguridad

Por último, la salud y la seguridad del lugar de trabajo también vendrán condicionadas por la Inteligencia Artificial. La automatización de tareas peligrosas como la detección y desactivación de explosivos y un mejor manejo de cargas pesadas gracias a las nuevas tecnologías, convierten el espacio laboral en un lugar más seguro. Aunque la tecnología no está exenta de cometer errores, estos avances podrían aliviar significativamente la presión de los empleados y reducir la probabilidad de accidentes. Además, los robots pueden hacer las tareas que los humanos no, permitiendo a las empresas superar sus límites sin comprometer la seguridad de los empleados.

Pero pese a todos los beneficios que parece que tendrá la Inteligencia Artificial en el mundo laboral, la práctica totalidad de encuestados (93%) por el Grupo Adecco cree que España no lidera la revolución tecnológica y que, por tanto, no se están aprovechando todos los recursos disponibles. Por este motivo, y porque para un 48% el impacto llegará en un futuro a corto plazo, las empresas apuestan por invertir en formar a los trabajadores en esta tecnología. Si finalmente se consigue encontrar el equilibrio, un 93% de los expertos considera que la IA tendrá un impacto positivo en la actividad económica de España.