Esta crisis está siendo tan larga y tan dura que en el momento que los índices coyunturales nos informan acerca de una mejoría, cuantificada en decimas, de la caída del PIB trimestral o de los niveles de consumo de bienes y servicios, nos falta tiempo para lanzar señales de optimismo, en este caso de falso optimismo, en cuanto a la inmediatez de la aparición de algún brote verde o que la recuperación está a la vuelta de la esquina. Y no, les digo que no es así. No hay más que darse una vuelta por las ciudades y pueblos de España para comprobar que la realidad es todavía muy cruda, los comercios están vacios, los restaurantes se reinventan cada día para poder cubrir costes, la mendicidad y los desahucios no cesan en absoluto. La situación parece que está en calma tensa, da la impresión viendo los movimientos de nuestro presidente Rajoy que todo está bien, y no, no está bien. Seguimos con una prima de riesgo alta, por encima de los 400 pb, significa que estamos pagando todavía unos altos tipos de interés para colocar nuestra deuda en los mercados. Además, con un 25% de tasa de paro y sin fluidez crediticia no habrá salida posible, seria y real.

De otro lado Europa no mueve ficha, estamos todos impacientes por conocer los resultados de las presidenciales americanas, Obama versus  Romney. Nada se avanza en la Eurozona sobre la unión bancaria y la unión fiscal, estas decisiones van demasiado despacio, es política de la casa. Mientras tanto en otros países se legisla más rápido y con mayor energía. Estos días pasados se ha celebrado en Berlín las conferencias organizadas por el Instituto Berggruen de Gobernanza, han asistido el ex presidente del BCE, el septuagenario Jean Claude Trichet, el viejo canciller alemán Helmut Schmidt, muy querido y apreciado por los ciudadanos alemanes de todas las edades, precisamente quiero destacar aquí lo que le respondió a un joven cuando fue preguntado por “lo que los jóvenes podrían hacer por el proyecto europeo”, este le respondió: “Tendréis que esforzaros. Aunque sin llegar a los Estados Unidos de Europa, porque eso ya es cosa del siglo XXII”. Ahí lo dejo para vuestra reflexión

Como he señalado antes, todos los líderes políticos se encuentran expectantes ante la incertidumbre de los resultados en las elecciones americanas, además es también muy importante cual será la composición del Congreso y del Senado, esto será clave para una necesaria estabilidad económica interna y mundial. Tengamos en cuenta que a corto plazo serán necesarias reformas importantes en el sistema financiero americano. Está previsto que a principios de 2013 se produzca un fortísimo y duro ajuste fiscal, se acaban los estímulos fiscales y recortes automáticos del gasto publico legislados en 2011. Esto significa que asistiremos a una corrección fiscal equivalente al 4% del PIB, esta reforma ocasionaría un agudizamiento de la recesión americana. A esta situación tan delicada se le ha denominado el precipicio fiscal” o fiscal cliff. Obviamente todos los esfuerzos del nuevo presidente deberán ir  encaminados a resolver esta situación de desequilibrio y tratando de reconducirla para conseguir una sostenibilidad de la deuda pública a medio plazo.

De momento nos mantenemos tranquilos a la espera de acontecimientos en el otro lado del Atlántico, lo que allí suceda supondrá la creación y el diseño de una nueva hoja de ruta para los próximos cuatro años (2013-2017), fecha estimadas para estar ya disfrutando en España de un bienestar modesto, ceteris paribus, como dicen los economistas, si todo permanece constante, que lo dudo.