globosdeoro.jpgLa gala de entrega de los Globos de Oro no se celebrará este año por un motivo conocido de todos, la huelga de guionistas a la que se han sumado mediante la vía de la solidaridad los propios actores. El impacto de esta noticia se propaga hasta la propia ceremonia de los Oscar, verdadera fiesta de la industria, y que se encuentra en peligro real. Si este hecho se produce la guerra estará perdida para los productores.

Produce cierta extrañeza que en la tierra del individualismo y el capitalismo feroz los movimientos sindicales alcancen este nivel y pongan contra las cuerdas a gigantes como la Unión de Productores de cine y televisión (AMTPT). Quizá porque sus reivindicaciones son justas o se acercan mucho a ese concepto (cobrar por su trabajo, en suma), quizá porque uno tiene cierto corazoncito proletario que le hace ponerse del lado del débil, pero el caso es que se ve un rayito de esperanza a favor de los trabajadores de base que también tienen sus derechos sobre el producto terminado. Casi nada si esto se extendiera a cualquier bien o servicio.

Enlace: El País.