corsario.jpgEn tiempos donde se ha puesto de moda hablar de piratas, informáticos porque de los otros sigue habiendo, debemos sorprendernos por la noticia de que nada menos que la Organización Mundial de Comercio (OMC) permita esta práctica y más como “represalia” ante las prácticas, a su vez unilaterales, de otros países. Recordemos que la diferencia entre un pirata y un corsario no era otra que el segundo contaba con el beneplácito y el encargo de una nación para socavar el poder de otra a través de la piratería.

La OMC ha permitido, según el enlace que adjunto, que la pequeña nación de Antigüa pueda saltarse las patentes de propiedad intelectual de Estados Unidos como compensación por las trabas que este último país pone a los casinos virtuales que tienen su sede en la isla caribeña. Curioso giro de los acontecimientos.

La OMC estaba llamada a ser un foro de encuentro en el que las naciones se pusieran de acuerdo en cuanto a la apertura comercial favorecedora del crecimiento y desarrollo puesto que la liberalización de los intercambios comerciales va más allá de un juego de suma cero, es decir, que todos ganaríamos.

Pero los intereses cortoplacistas de las grandes potencias han dado al traste con esta idea y aún más se pone en duda a la misma OMC. Y ésta se defiende, claro está, aunque de una manera un tanto curiosa. Parece como si la historia volviera una y otra vez o que falta imaginación para resolver conflictos. Quizá lo que falla es la voluntad y sobran los intereses.

Enlace: barrapunto.