Desde el sábado pasado este país no cesa de dar noticias, las agencias están encantadas con el tremendo caudal informativo, entre la Eurocopa de Polonia, las ansias de victoria de la Roja y el temido rescate bancario cuasi virtual, han ido prodigando toda clase de informaciones periodísticas, opiniones, artículos, etc, especulativas unas y más realistas otras. En esta ocasión trataré de practicar el bello ejercicio de la reflexión y la crítica constructiva sobre los hechos más relevantes acaecidos en los últimos días, que no han sido solamente de cariz económico.

 

Si hacemos un poco de historia, recordaremos que llevamos algún tiempo opinado que era necesario y urgente acometer una reforma profunda del sistema bancario y financiero español. Una vez instalados y acomodados los auditores contratados para la inspección contable, autenticas ratas de archivo, a realizar en determinadas entidades bancarias sospechosas de no haber hecho bien las cosas del dinero, se determina que España no puede por sí sola arreglar el tremendo desaguisado organizado por la susodicha trama político-financiera ya descrita. Reunido el gabinete Rajoy, se decide “presionar” a Bruselas para solicitar a muy corto plazo un rescate bancario sui generis. Solo afectara a los bancos y serán responsables ellos mismos de la devolución de la línea de crédito solicitada y aprobada, a los ciudadanos, de momento nada de nada, pero no por mucho tiempo. De momento se espera una mayor presión en la ya hostigada consolidación fiscal y un programa de propuestas o exigencias para aquellos bancos que se acojan al FROB para sanear sus balances y salir del hoyo. Al final se desconoce quién pagará realmente este maná monetario.

Por otro lado, señalar que la cosa va de momentos, así ya escuchamos las palabras del Rey en la ceremonia del nombramiento , en el Salón de Audiencias del nuevo Gobernador del Banco de España, el economista Luis Linde, “vaya momento” le dijo, para empezar animándole. Otro momento también interesante, es el denominado Momento Minsky, en honor al reconocido economista americano de tendencia keynesiana para más señas. Es responsable y autor de una serie de aportaciones al conocimiento del funcionamiento de las crisis financieras. En esencia viene a decir que en los buenos tiempos, los inversores asumen riesgos, hasta que asumen demasiados. En algún momento, alcanzan un punto en el que la liquidez que generan sus activos ya no es suficiente para amortizar las montañas de deuda en que incurrieron para comprarlos. Al final cuando los inversores se ven obligados a vender sus activos más seguros, para poder pagar sus préstamos, se inicia una espiral bajista en los mercados generando una enorme demanda de liquidez. Ahí es cuando se produce el momento Minsky.

Esta tormentosa situación es la que nos ha puesto a todos en la picota, sobre todo a aquellos que se han visto abocados al paro por el cierre de las empresas donde trabajaban y las escasas expectativas de creación de empleo a corto plazo. Para sosegarnos un poco les propongo el momento Hopper, este ya es un momento subliminal, de goce de la intimidad, de la reflexión, del silencio, de la intimidad, un momento muy intenso para el alma y el espíritu. Estas son las sensaciones que se producen cuando contemplamos la obra de este enorme artista norteamericano, nacido en Nueva York. A partir del 12 de junio hasta el 16 de septiembre pueden visitar la exposición de Edward Hopper (1882-1967) en el Museo Thyssen-Bornemisza. Será, sin duda, una saludable y feliz terapia para aislarnos del ruido urbano y financiero, de los mercados y de los políticos, por un rato. Por eso desde aquí, y con la incombustible ayuda de mi hijo, rindo homenaje a este pedazo de artista que nos ha cautivado, representa esta viñeta a una de sus pinturas más conocidas, “Detalle de Sol de mañana “(1952), la señora observa nuestro hastiado euro, reflexiona en silencio y con la mirada fija, seguro que cavilando sobre la complejidad del momento.

 

Un artículo publicado en http://www.elmundofinanciero.com/

Imagen: Carlos Vera