reuniones trabajo

Las empresas, como es lógico, pueden tener su opinión, y de hecho incidir, en lo que hacemos cuando estamos cumpliendo nuestro horario de trabajo. Ahora bien, con estos nuevos empleos que no tienen horarios fijos y que más bien están directamente regulados por lo que hay que hacer, se torna complicado asistir a eventos, fiestas, reuniones y demás obligaciones que no se realizan en la oficina, claro está.

Es entonces cuando las personas comienzan a sufrir algo que muchos especialistas vienen advirtiendo en los últimos tiempos: indefinición y confusión entre la esfera personal y la laboral. Justamente, un problema clave para entender el sometimiento a este tipo de relaciones profesionales tiene que ver con que también se trata de las compañías que ofrecen los mejores sueldos.

Hay que destacar, al respecto, que aún cuando las relaciones entre empresas y empleados evidentemente han evolucionado, los derechos y obligaciones siguen siendo los mismos de antes, por lo cual está claro que la firma donde trabajamos no puede digitar constantemente lo que estamos haciendo fuera del horario laboral. Aunque no lo creas, se trata de una práctica que está siendo sumamente habitual para empleados nacionales de distintas firmas grandes sobre todo.

Ahora, para muchos, el trabajo se trata de una acción constante y no de la concurrencia a un sitio determinado para realizar una tarea específica. Por eso conviene ir delimitando las tareas que nos correspondan a cada momento, sin dejarnos llevar por las necesidades de nuestros jefes o, en todo caso, obteniendo las bonificaciones económicas que sean consecuentes con nuestra actividad extra.

Entre algunas de las principales complicaciones que podemos tener en este sentido, nos encontramos por ejemplo con que los problemas de la vida personal y profesional pasan a formar parte de lo mismo, por lo cual los malestares se hacen prácticamente crónicos, cuando deberían mantenerse dentro de su esfera.