Puntos negativos de cambiar a menudo de trabajo

La realidad es que cambiar de empleo de forma rápida es una tónica habitual en el mercado laboral actual, donde no existe estabilidad en este sentido. Es decir, los trabajos para toda la vida forman parte del pasado. Ahora, es importante evolucionar, estar abierto a los cambios, y tener inquietud por nuevas oportunidades profesionales.

Sin embargo, tener un currículum en el que se ha cambiado de trabajo en muchas ocasiones en un solo año, por ejemplo, puede dar una imagen equivocada de una persona. Por ejemplo, puede dar sensación de falta de compromiso de un trabajador hacia la empresa. Por ello, hay trabajos que es mejor no incluir en el currículum, especialmente, si el haberlos realizado no aporta nada en relación con el puesto al que se quiere optar.

Por ejemplo, para trabajar de abogado no aporta nada haber sido camarero en los veranos. El currículum debe estar basado en la coherencia. Otro punto negativo de cambiar con frecuencia de trabajo es que el trabajador no echa raíces, es decir, no termina formando parte de un núcleo laboral en concreto. Ya que no tiene tiempo de poder adaptarse a un sitio.

Y es que, la integración no sólo implica acostumbrarte a un trabajo, sino también, conocer de verdad la empresa en la que estás y a tus compañeros de trabajo. En una empresa hay personas que merece la pena conocer para trabajar mejor. Al cambiar con frecuencia de empleo también queda tristeza. Y es que, la sensación de una despedida constante no es gratificante, especialmente, cuando se está muy contento en un lugar determinado.

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Por supuesto, cambiar de empleo también te aporta cosas positivas: por ejemplo, riqueza emocional, poder conocer nuevos entornos, por otro lado, tampoco te acomodas en la rutina.

Imagen: Trabajados