Parece que los especialistas de Bruselas están bastante atrasados en cuanto a la realización de las tareas correspondientes al marco legal que regirá a las distintas compañías de seguros del continente europeo en el futuro, al menos si tenemos en cuenta que por ahora, ha quedado en el aire el nuevo marco de solvencia del sector asegurador, Solvencia.

Esta iniciativa, que tiene como fin el imponer a las compañías de seguros de la Unión Europea un nuevo régimen de requisitos de capital y de evalución del riesgo y un nuevo modelo de supervisión, se ha vuelto en principio bastante más compleja de lo que podía llegar a intuirse, de modo que las charlas para su comienzo a valor se han dilatado en las últimas semanas, y ahora podría extenderse su puesta a punto, incluso hasta el año 2015.

De hecho, países como la República Checa están proponiendo justamente eso, y otros 27 han obligado ya a retrasar su entrada en vigor más de un año, hasta enero de 2014; de acuerdo a un sistema que tiene una importancia tal que ya existe un equivalente suyo, denominado Basilea III, el cual en este caso afecta, no obstante, de forma directa, al sistema financiero europeo, en lugar del de seguros.

Del mismo modo, hay que destacar que la aprobación de la norma, publicada en 2009, estaba prevista para este octubre, aunque también ha tenido su propia incidencia, la creación, con posterioridad, de la Autoridad Europea de Seguros y Planes de Jubilación, que obligó a revisionar todos los elementos propuestos, mediante la normativa previa denominada como “Ómnibus II”.

En este sentido, se espera actualmente que las instituciones encargas del asunto, como la Comisión Europea, Parlamento Europeo y Consejo de Europa, acuerden lo antes posible el contenido de Solvencia II, para que la normativa comience a funcionar en breve, como máximo para mediados del año que viene, o en última instancia, enero del 2014.