aeat.jpegHemos podido escuchar o ver en cuñas de radio o spot de televisión la última campaña de la AEAT cuya idea-fuerza gira en torno a la persecución del fraude porque éste nos perjudica a todos. Así planteado el mensaje caben pocas objeciones ya que es cierto que cada euro que se volatiliza es también un euro menos que podría invertirse (bien o mal es otroa cuestión). Pero este anuncio esconde el taimado propósito de restarle armas defensivas argumentales al ciudadano bajo el pretexto del bien mayor y dejar así cautivo y desarmado al contribuyente ante las comprobaciones e inspecciones ya que éstas persiguen el fraude, ¡cómo negarse a ello o tan siquiera verlo mal!.

Es necesario acotar el fraude en un país como el nuestro demasiado acostumbrado a la economía subterranea y, sin embargo, poner en el punto de mira a los ciudadanos no es la única manera de conseguir este objetivo. También se puede y se debería luchar contra el fraude mediante normas más sencillas, estables y que su interpretación no quede a la libre discrecionalidad administrativa. O anticipando la publicación de la normativa así como proporcionando un amplio período de adaptación. O excluyendo de su actuación las pequeñas incidencias volcándose en la desarticulación de las redes organizadas para evadir impuestos. En definitiva, propiciando un cambio de filosofía general que conlleve el trato de igual a igual entre Administración y administrados.

Hay muchas formas de conseguir una meta y siempre es bueno aprovecharlas todas. Y más si lo que se pretende es bueno.