Se acerca el viernes negro, será después de la celebración del Consejo de Ministros de mañana cuando los españoles conoceremos de verdad cual va a ser la hoja de ruta de este país hasta final de año por lo menos, nos referimos  a los Presupuestos Generales de Estado. Todos los colectivos y medios de comunicación asalmonados (prensa económica y financiera) especulan sobre las durísimas cifras de ajuste que se prevé tomará este gobierno, realmente son escalofriantes los diversos escenarios macroeconómicos que se barajan, todo son cálculos vaticinando lo que supondrá la reducción de un punto del déficit en el PIB.

Somos conscientes que este año 2012 no será año de bienes, es muy probable que aumentará el paro, esto implica mayor presupuesto para financiar el desempleo. El problema de todo este entramado y lio fiscal es que al final se resiente la recaudación vía impuestos, este hecho dificulta el saneamiento, lo hace más complicado. La imposibilidad de los emprendedores para acceder al crédito bancario hace que los negocios disminuyan su facturación y en otros casos se plantee afrontar un ERE o bien despedir al excedente de trabajadores, con lo cual se acelera el flujo circular de la economía, siendo muy complejo romper este esquema circular, además con el agravante de la caída de la demanda externa, todos los países vecinos practican políticas comerciales similares. Todos estimulan sus exportaciones y nadie incrementa las importaciones, salvo la economía china que no cesa de crecer a tasas del 7/8%.

Será necesario y urgente rehuir de esta dinámica semejante a la que padecía Sísifo, fundador  y rey de Corinto, que como castigo por engañar a los dioses fue obligado a empujar una enorme roca cuesta arriba por una ladera empinada, sin embargo antes de alcanzar la cima , la piedra siempre rodaba hacia abajo, y vuelta a empezar . Esta agotadora situación es la que el gobierno debe de evitar, para ello nos tiene que decir la verdad y actuar enérgicamente, sin la menor relajación, con absoluta convicción. Eso sí, debe notar el apoyo de todos los ciudadanos, empresarios, trabajadores, estudiantes, banqueros, etc, quiero decir todos. Y si no es así, tarde o temprano, habrá que constituir un gobierno de unidad nacional para salvar a este país del infierno en la globalización. Ahora es cuando debemos recordar aquel mágico momento ocurrido el 13 de mayo de 1940, cuando Sir Wiston Churchill (1874-1965) acudió al Parlamento británico para comunicar que había formado un gabinete de unidad nacional y advertir al país que vendrían tiempos muy duros. Y sentenció: “No tengo nada que ofrecer, sino sangre, esfuerzo, lagrimas y sudor”.