ensayo.jpgYa me está pasando demasiadas veces como para no prestarle un poco de atención aunque sea en un blog de economía como éste o precisamente por eso, porque tiene que ver con el modelo económico actual a nivel mundial. Pero empecemos por el principio.

Cada año es necesario que actualicen las versiones del programa que se necesita para realizar las declaraciones de la Renta. La mencionada actualización llega más o menos puntualmente, tras realizar Hacienda las oportunas modificaciones que no te dejan estar tranquilo ejercicio tras ejercicio, pero con la clara cualidad de tener varios fallos en su funcionamiento final. El servicio de atención al cliente, una vez llamado para solicitar una solución, toma nota del error o errores y promete una solución en el menor tiempo posible. Pasados algunos días, tampoco demasiados todo hay que decirlo, llega la solución prometida, ya sea vía web o mediante un CD.

Hace un par de días recibí, por otro lado, una carta certificada en la que me informaban sobre una posible “avería inmovilizante” en mi automóvil, de apenas un año de antigüedad, por culpa del “programador del climatizador” por lo que debería pasar por un taller autorizado con el objeto de pasar una revisión por si acaso y “gratis”, como si me hicieran un favor y no estuviese en vigor la garantía.

Ambos casos se deben a la misma causa, a mi juicio, y es que cada vez se sacan más productos al mercado a un ritmo claramente insostenible por lo que no es posible probarlos o testarlos convenientemente antes de ponerlos a la venta. Esa experiencia y detección de fallos, errores o problemas la llevan a cabo los propios consumidores o clientes.

Quizá algún malpensado pueda sospechar que a través de este método las empresas se ahorran un buen montón de costes en ensayos a la par que lanzan productos antes que sus competidores o bien ajustados a los presupuestos y objetivos en un tiempo dado. Lo que está claro es que, vistos los resultados, predomina en exceso la visión cortoplacista y eso merma enormemente la eficiencia, objetivo último que todos debieramos intentar. 

Y ejemplos hay a patadas.