La Caixa ha marcado desde hace tiempo nuevas pautas de actuación en el hiper regulado mercado de las cajas de ahorro y, con su última medida, da una prueba más de capacidad para adaptarse a las circunstancias aprovechándolas en su favor. La caja catalana va a sacar a bolsa una parte sustancial de su cartera industrial a través de un holding del que, sin embargo, mantendrá el control con la mayoría del 51%. Aunque aún no se sabe la composición exacta del holding y por lo tanto no sabemos los efectos sobre las compañías, sí cabe señalar que La Caixa ostenta participaciones desde Telefónica (5,1%) o Repsol-YPF (12,5%) a Gas Natural (35,5%) y Abertis (23%).

Con estas maniobras, esta entidad se aleja de los reiterados recelos del Banco de España que nunca ha visto con buenos ojos que las cajas agrupen una amplia cartera industrial, al tiempo que conseguirá importantes fondos, en torno a los 8.000 millones de euros, con los que iniciar nuevas aventuras empresariales entre las que puede volver el deseo de conseguir un fuerte grupo energético y que se frustró en el caso de la OPA a Endesa.

En clave política cabría pensar que, tras las constructoras y sus movimientos de blindaje privado sobre algunas empresas estratégicas, pueden ser ahora las cajas de ahorros quienes muevan ficha dentro y fuera del panorama español. Demasiados cambios en poco tiempo como para pensar en casualidades.

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