Cuando el barril del crudo ha rebasado ya una barrera que se creía insalvable (la de los 140 dólares) y en Inglaterra se habla de una posible suba del 30% en el  costo de la energía eléctrica debido al alto precio del combustible, lo único que hace falta son las esperanzadoras palabras del Presidente de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), Chakib Khelil: el precio de petróleo se puede disparar «a 200, 300 ó 400 dólares».

Sin citar cifras, estudios o algún meridiano análisis, sin que le tiemble el pulso ni lo amedrente el nerviosismo volátil de los marcados, Khelil comenzó sus profecías con el precio que alcanzará el barril este verano:  «de 150 a 170 dólares» impulsado por «los problemas económicos que se plantean a Estados Unidos» , la devaluación del dólar y «todo lo que ocurre en el terreno de la política monetaria estadounidense».

Sin embargo, lo preocupante de las declaraciones del Número 1 del principal responsable de la cotización del barril de crudo, y centro de la burbuja especulativa a su alrededor, es que aseguró que el precio del crudo prácticamente se triplicara en el corto plazo debido a la situación geopolítica. Es decir: a las amenazas contra Irán, productor de cuatro millones de barriles diarios de crudo.

Esta misma semana, un rumor sobre un ataque nuclear a Irán disparó por unas horas la cotización del barril. Cuando se descubrió la falsedad de los rumores, el crudo se sitúo un dólar más alto que al inicio de la jornada. A través del canal France 4, Chakib Kheill repite el rumor, aunque asegura que la distribución de petróleo no está comprometida.
¿Un descarado especulador? Oh, no, de ninguna manera.

Fuente | El Mundo