Ajuste Estratégico del Oro Tras la Corrección de Marzo en su Ciclo Ascendente

Silvia Pastor

En marzo de 2026, el mercado del oro vivió uno de sus descensos más significativos en años recientes, sorprendiendo a los inversores en un escenario marcado por crecientes tensiones geopolíticas en Oriente Medio y el petróleo superando la barrera de los 100 dólares. Después de haber alcanzado picos cercanos a los 5.600 dólares por onza en enero, el valor del oro se desplomó a 4.100 dólares en marzo, lo que implica una disminución entre el 20% y el 25%, generando un intenso debate sobre el rol del oro como activo de refugio.

Pedro Santa Cruz, director de Freedom24 Iberia, explica que este fenómeno distingue a los inversores en oro en dos categorías: los estructurales, que mantienen su inversión pese a la desdolarización y la expansión monetaria mundial, y los tácticos, que buscan protección inmediata ante la inestabilidad geopolítica. Según Santa Cruz, aunque la esencia del oro no ha cambiado, sí lo ha hecho el entorno de tasas de interés y las expectativas relacionadas con la Reserva Federal de Estados Unidos.

La reciente caída del oro se atribuye principalmente a la percepción del mercado, que ahora ve los conflictos internacionales no solo como amenazas geopolíticas, sino como catalizadores de nuevas presiones inflacionarias. El incremento en el costo del petróleo y los precios energéticos ha elevado las expectativas de que las tasas de interés se mantendrán altas por un período prolongado. Esto ha llevado al rendimiento del bono estadounidense a 10 años a alcanzar un 4,43%, convirtiéndose en una alternativa más atractiva en comparación con el oro.

En este contexto, el fortalecimiento del dólar y el aumento de los rendimientos reales han influido más que la demanda clásica por activos de refugio. En las etapas iniciales de una crisis, los inversores tienden a buscar liquidez, favoreciendo al dólar sobre el oro. Además, el significativo incremento del oro en 2025, un 64% y un 20% adicional en enero de 2026, había creado un entorno de posiciones especulativas que amplificó la caída cuando muchos inversores decidieron cerrar posiciones en busca de efectivo.

A pesar de esta corrección, expertos sostienen que el oro sigue siendo un activo relevante. La reciente caída no afecta su naturaleza intrínseca, sino que refleja una respuesta típica ante la emergencia de una crisis inflacionaria. Los futuros precios del oro estarán influenciados por la evolución del ciclo macroeconómico; en medio de un clima de crecientes tensiones geopolíticas, el precio del oro podría oscilar entre 5.200 y 5.400 dólares, mientras que en un contexto de distensión y tipos de interés más bajos, el metal podría estabilizarse entre 4.500 y 5.000 dólares.

En conclusión, la caída reciente del oro no marca el fin de su papel como refugio seguro, sino que representa una prueba de resistencia en un ciclo caracterizado por la inflación y tasas de interés elevadas. A medida que las dinámicas de crecimiento e incertidumbre monetaria evolucionen, el oro podría recuperar su estatus dentro del mercado.

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