Cómo diferenciar los préstamos personales, al consumo y rápidos

Basta con hacer un recorrido por las páginas web de los bancos para darnos cuenta de la gran variedad de nombres que usan para denominar y vender sus préstamos. Cuando necesitamos una cierta cantidad de dinero para hacer un gasto extra porque no tenemos con qué pagarlo, podemos pedir un préstamo personal. Pero, dentro de este, podemos encontrar variantes como son los préstamos personales, de consumo y rápido. Por eso, en este artículo os comentamos las diferencias que puedes encontrar entre cada uno de ellos.

¿Qué es un préstamo personal?

El préstamo personal es un producto bancario donde el cliente recibe cierta cantidad de dinero de una entidad bancaria con el compromiso de devolverlo con intereses en un número de pagos determinados y en un tiempo establecido.

En este tipo de préstamo no existe ninguna garantía especial como es el caso del préstamo hipotecario, donde la garantía es la vivienda. El único requisito que exige el préstamo personal es que la persona tenga solvencia a la hora de solicitar el dinero. Para comprobar esta solvencia, el banco puede pedir como prueba la nómina u otra información para analizar el patrimonio u otros gastos que pueda tener el cliente.

En caso de que el préstamo no se pague en el plazo establecido, el deudor ha de pagar el dinero faltante con todo su patrimonio, es decir, con todos los bienes actuales y futuros.

Normalmente, se puede pedir entre 1.000 a 9.000€ a la entidad y se le asociará a esta cantidad un interés determinado para su devolución que puede ser entre el 1 y el 10%. Normalmente, los pagos se realizarán a plazos y durante un máximo de 15 años.

¿Qué es un préstamo al consumo?

Los préstamos al consumo están dirigidos a pagar bienes o servicios perecederos, es decir, que no duran mucho en el tiempo como son organizar una boda, realizar un viaje, pagar la universidad, etc.

El Banco de España establece ciertos requisitos como son que se puede pedir un importe superior a 200€ e inferior a 75.000€ y también fuera de lo que se considera un crédito hipotecario.

En el contrato de este préstamo se ha de incluir toda la información referente a las condiciones, cuotas, intereses (0 al 15%) y los plazos para devolverlo. Normalmente, el cliente tiene hasta un máximo de 10 años para devolverlo.

Para un óptimo uso de este tipo de créditos, este está regulado por la ley 16/2011 que da una protección especial a los consumidores.

¿Qué es un préstamo rápido?

Es una forma rápida, fácil y accesible para conseguir dinero ante una falta de liquidez. Se pide en caso de necesitar pagar una multa, reparar averías, ir a médicos privados o porque no llegamos a final de mes.

Aunque estos créditos (o minicréditos) pueden ser buenos para ciertos gastos imprevistos, la realidad es que pueden tener riesgos respecto a los tipos de interés. Además, no están supervisados ni regulados por el Banco de España, por lo que el cliente ha de tener cuidado al solicitarlos.

El proceso es muy rápido, ya que se simplifica el tiempo al no realizar en profundidad un análisis de riesgo de los clientes y asegurando el pago con unos altos rendimientos a devolver. Pueden pedir entre el 15 al 20% de interés.

Podemos pedir entre 600 a 10.00€ y el plazo máximo para devolverlo es de 10 años, en función del cliente y las condiciones del préstamo. Su mayor peligro es que la persona encadene unos créditos con otros debido a su facilidad de acceso y el riesgo de sufrir penalizaciones por impago.

¿Cómo saber cuál es el que mejor nos conviene?

Que un préstamo sea mejor que otro, siempre dependerá de las necesidades del cliente. Pero a pesar de esto, vamos a indicar aspecto a tener en cuenta para escoger la mejor opción:

  • Importe. La cantidad máxima a solicitar es importante, ya que ha de ser la suficiente para poder cubrir las necesidades. Aunque está incluido por otras variables como el tipo de interés y el plazo de devolución.
  • Tipo de interés. Es el coste de devolver el dinero, por lo que hay que tenerlo en cuenta. Cuanto menor sea el TAE, menor será el coste del préstamo para quien lo solicita. Variará en función del tipo de préstamo a pedir y el plazo para devolver el dinero.
  • Plazo. Periodo de tiempo en el que se va a poder devolver el crédito. Cuanto más tiempo tardemos en pagar el préstamo, menores serán las cuotas a pagar.
  • Ingreso en cuenta. Si se necesita dinero rápidamente en cuenta, tenemos que fijarnos en las entidades que hagan un estudio y la aprobación lo más rápido posible. Una vez aprobada la solicitud, las entidades en pocos días concederán el dinero.

Como hemos podido ver, estos préstamos se parecen mucho, solo variará para qué se va a usar el dinero, el dinero que prestan y el tipo de interés que pueden llegar a exigir para devolver el dinero. Aun así, siempre hemos de elegir el préstamo que mejor se adapte a nuestra situación.

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