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Crisis alimentaria y productividad




trigo.jpgA veces el alma del economista se bifurca y cae en el terreno de los sentimientos en lugar del de las explicaciones racionales. El corazón tiene razones que la razón no entiende. Ante los incrementos en los precios de los productos básicos a nivel mundial y la previsible crisis de alimentación en casi 70 países la tentación de acudir a demonios tradicionales como ejecutores de tan perversa maniobra surge inevitablemente. Esos factores son, hoy en día, la especulación con bienes tan preciados y la producción de biocombustibles. Tiene su parte de culpa pero no lo suficiente.

El otro lado del alma económica, el raciocinio domesticado a base de años de estudio, exámenes y cierta meditación, invita a reconsiderar las situaciones desde la base, desde el modelo una vez más. Constantemente la cruda realidad nos remite a preguntarnos sobre la forma y los mecanismos de los que nos estamos dotando y parece que cada nueva crisis nos envía señales de error y no de acierto.

La génesis de los problemas actuales proviene de la conjunción entre factores de oferta y de demanda. Desde el lado de la segunda cabe considerar que grandes países en términos poblacionales (China, India y Brasil) han empezado a demandar no sólo más productos básicos sino también otros de importante impacto en el consumo como la carne. Para producir un kilo de carne de vacuno, por ejemplo, hacen falta 8 de cereal por lo que no es un simple problema de comer más sino de consumo. No es lo mismo subsistir que consumir.

Respecto a la oferta, ésta se viene reduciendo desde hace al menos dos o tres años. Por un lado, el clima ha tenido su incidencia a través de sequías (Australia lleva cuatro años en este estado), inundaciones, monzones y huracanes. La consecuencia es que el stock de materias primas agrícolas actual no cubre la demanda, mucho menos la previsible.

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De otra parte, y esto resulta sorprendente en parte para los tiempos actuales, la producción por hectárea es insuficiente. En 20 años la humanidad fue capaz de duplicar su producción mundial de alimentos pero desde 1980 la productividad apenas crece al 1% anual. Tarde o temprano debía existir estrangulamiento en la oferta aún sin cuestiones climáticas de por medio sino simplemente como consecuencia del crecimiento vegetativo. Si alguien quiere un ejemplo de imprevisión y de actuación ineficiente en este terreno no tiene más que echarle un vistazo a la PAC.

Aquí tenemos algunas de las causas de lo que tiene todos los síntomas de ser un problema social más que económico. ¿Vuelve Malthus?, espero que no, lo dí por enterrado hace tiempo.


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