Corría el mes de Octubre de 2008 cuando la burbuja inmobiliaria explotó y la crisis financiera se expandía como un virus entre la población. Han pasado 6 años desde entonces y los pisos se siguen sin venderse, casas abandonadas y constructoras quebradas, sin embargo, el negocio del ladrillo entre en una situación de desconcierto, entre la esperanza y la cautela.

Los expertos siguen pronunciándose y diciendo que el camino para la recuperación del sector inmobiliario será muy larga, aunque se esperá que durante 2015 las ventas de viviendas crecerán, el valor de las casas está descendiendo para adecuarse a la renta media española, por lo que la demanda se mueve más, pero de momento la gente mira y no compra.

De hecho, los datos siguen sin ser demasiado esperanzadores, se calcula que alrededor de un 30% del stock inmobiliario no tiene salida y la única solución pasa por la excavadora… ¿solución? pues a parte de esperar poco más podemos hacer. Por otra parte, el alquiler está en gran alza, nadie se atreve a meterse en una hipoteca y más con noticias de desahucios todo el día en la tele, por lo que se empieza a cambiar la mentalidad de que alquilar es tirar el dinero, las búsquedas de pisos son del 70% para alquiler y 30% para comprar, datos que antes de la crisis del ladrillo eran totalmente inversos.

Evolucion_Precio_Vivienda_España_1985_2012

Por facilitar algunos datos, en muchas Comunidades Autónomas se está reduciendo considerablemente el precio de la vivienda, encabezan la lista La Rioja con un descenso del 14,7% , le sigue Navarra con un 10,7% y las Islas Cnarias con un 10,6%. Los últimos puestos y dónde menos han descendido son Galicia con un 7,3%, Madrid con un 7,3% y las Islas Baleares con tan solo un 6,6%:

Aun con todo, está claro que no se puede vivir de alquiler eternamente porque al final necesitas un casa que llamar hogar. Es importante asegurar el bienestar personal para conseguir el bienestar social, mi consejo es que guardemos cautela y de momento alquilemos, parece que se aproximan años mejores pero desde luego las constructoras tendrán que actuar con más ética de la que han mostrado hasta ahora.