Seguridad, inmigración y economía fueron los puntos fuertes (y delicados) del debate de ayer entre Mariano Rajoy (candidato del Partido Popular) y José Rodríguez Zapatero (por el PSOE).

¿El resultado? La prensa da un amplío margen a Zapatero (incluso hay menciones a una “goleada”) gracias a un elemento sorpresa: el Libro Blanco que Zapatero se sacó de la manga en un giro digno de serie americana.

De este documento, extrajo cifras y propuestas que dejaron sin aire a los reproches machacones de un Rajoy que no escuchó las voces críticas y represento con tal fuerza al poli malo que no tuvo tiempo para esbozar alguna propuesta real ni hablar de su programa de gobierno. (Aunque habló con renovado cariño de su niña.)

 En lo que se refiere a la economía, y lo que nos importa en este blog, Zapatero fue más hábil y recriminó a Rajoy que su interés en la macroeconomía sólo tiene un sesgo electoral: “A usted sólo le interesaron los precios tarde. Está engañando. Los precios no le han importado hasta hace una semana”. Rajoy, sin mucho éxito, acusó a Zapatero de dilapidar una administración económica bien afincada por el último gobierno del Partido Popular.

El tono fue el mismo en todo el debate, y evadiendo las bravuconadas de Rajoy, Zapatero filtró sus propuestas reunidas en el Libro Blanco: alcanzar el pleno empleo, nuevas subas de las pensiones mínimas y de viudedad, llevar a los 800 euros el Salario Mínimo Interprofesional (SMI). Como medidas urgentes para detener el incremento de precios anunció un observatorio  de precios, que fije la media entre proveedores para estimular la competencia. Ofreció la prolongación de su proyecto de gobierno por cuatro años más para que España supere “el momento de desaceleración económica que vive España en un contexto mundial”.

Zapatero dijo que el milagroso Libro Blanco estaría disponible en la red, pero lo cierto es que al ganador del debate se le deben haber sumido los humos, pues nadie puede encontrarle