
Por el mar corren las liebres
Y por los montes, las sardinas. Somos, me temo, un país demasiado dado a las chanzas, a la ironía fácil. Que no es mal comportamiento tal y como está el mundo pero extenderlo en demasía no es beneficioso, se nos pasa lo fundamental de tanto buscar sólo el detalle. La última polémica proviene de la recomendación que se dio desde









