Inversiones, emociones y negocio.
Al menos en España y tras los desastres de Fórum y Afinsa muchos pensaron que ciertas inversiones en bienes tangibles habían pasado a la historia. Y, hasta cierto punto, tenían razón puesto que se ha demostrado dolorosamente en la práctica lo que cualquiera podría pensar en la teoría y es que los sistemas piramidales no funcionan ni nunca lo han hecho salvo para engañar





